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Redactor de Costa al Baix Penedès
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La noche del 23 de agosto de 2020, Nekane, de 18 años, vecina de Banyeres del Penedès, quedó con un grupo de amigos en L’Arboç para despedirse, porque durante una temporada no se verían, pues iba a someterse a una cirugía. Padecía arritmias y debían implantarle un desfibrilador subcutáneo.
En un momento de ese encuentro Nekane se desplomó y su tía y una amiga le practicaron una reanimación cardiopulmonar que no pudo salvar la vida a la joven. La reanimación no pudo completarse de manera efectiva con un desfibrilador (DEA).
La madre de Nekane, Cristina López, denunció que la Policía Local, Protección Civil y el propio Ayuntamiento no aplicaron las medidas necesarias para poder activar una intervención con más posibilidades con un desfibrilador.
La joven se desplomó junto al instituto de L’Arboç. Sobre las doce y media de la noche se avisó a emergencias del 112. La primera de las tres ambulancias que llegaron a la zona lo hizo en menos de 10 minutos.
Pero la familia denunció que en el instituto había un desfibrilador que no se usó ni tampoco se encontró el de la Casa de cultura. La familia explicó que el vehículo de policial tampoco llevaba un DEA. La chica llegó sin vida al hospital de Bellvitge.
Imprescindible
La familia explica que a Nekane solo se le pudo aplicar un desfibrilador 20 minutos después de la llamada al 122 por parte de los equipos sanitarios. Durante la reanimación cardio pulmonar (RCP) la joven se recuperó dos veces. Pero consideran que hubiese sido imprescindible el DEA.
Denunció la situación que llega a juicio el próximo martes en Tarragona. La familia no dudó del trabajo de los sanitarios.
El Ayuntamiento defendió las explicaciones de los agentes de la Policía Local que argumentaron que los primeros en llegar fueron los equipos de Protección Civil, posteriormente el Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) con dos ambulancias y un vehículo medicalizado y finalmente la Policía Local.
La versión del Ayuntamiento
El Ayuntamiento defendió que había cuatro desfibriladores en el municipio: en la Casa de Cultura, en el campo de fútbol en el polideportivo y el que lleva la Policía Local y que cuando llegaron los agentes ya estaba la ambulancia. La familia negó ese argumento y que el primer aparato quedaba a más de un kilómetro de la zona donde se desplomó la chica
La muerte de Nekane provocó consternación en Banyeres y en L’Arboç. Su madre activó una campaña en Change.org para exigir la obligación de desfibriladores en la vía pública que logró 70.000 firmas.
Cristina López, madre de Nekane, señala que la llegada del juicio ha activado los recuerdos y que en el caso de una indemnización la destinará a formación de vecinos, lugares de trabajo, centros educativos y entidades para el uso de estos dispositivos que pueden salvar vidas en caso de paradas cardiacas.