Categoría
Tarragona
Antetítulo
Guerra en Oriente Próximo
Título
El diésel supera el umbral psicológico de los dos euros en Tarragona
Subtítulo
Llenar el depósito de gasoil cuesta, de media, 25 euros más desde el inicio de la guerra en Irán. El de gasolina, 16. La escalada de precios cambia los hábitos del consumidor, que intenta elegir la estación de servicio más asequible para repostar
Autores
Raúl Cosano
Redactor

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En más de 70 gasolineras de la provincia el litro de diésel cuesta ya más de dos euros.
En más de 70 gasolineras de la provincia el litro de diésel cuesta ya más de dos euros.
Artículo

El litro de diésel ya se ha situado en los dos euros en Tarragona, cuando aún no ha pasado un mes del inicio de la guerra en Oriente Próximo. Ese umbral psicológico, algo esperado dada el alza de los precios, ya se ha alcanzado en 71 de las 226 estaciones de servicio pero en más de la mitad de ellas se está rondando esa barrera, según las cifras del portal de hidrocarburos del Ministerio. Algo similar puede pasar en los próximos días con la gasolina. En el surtidor más caro de la provincia, este viernes estaba a 1,939 euros el litro.

El gasoil se ha encarecido un 32% en la provincia en las tres últimas semanas, según los datos medios oficiales del Gobierno. Así, llenar el depósito es 25 euros más caro ahora que antes de la guerra. El incremento de la gasolina no es tan marcado. Se sitúa alrededor de un 20% pero también se traduce en una afectación al bolsillo que los conductores ya están notando. El ‘lleno por favor’ cuesta ahora unos 16 euros más en comparación con hace tres semanas.

En busca del mejor precio

La escalada de precios ya ha modificado los hábitos, hasta el punto de que se ha convertido en una práctica habitual buscar la estación de servicio más asequible. «Ahora el consumidor mira en el móvil el precio del carburante y busca la mejor alternativa y hace la ruta para ir a repostar», explica Pere Vilalta, presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de Tarragona.

El encarecimiento, sin embargo, es generalizado. Cualquier turbulencia, por remota que sea, acaba impactando aquí. Pese a que el crudo procedente de Arabia es reducido y no se depende del tráfico del estrecho de Ormuz, sí que hay una consecuencia directa por la evolución del precio internacional de esa materia prima, que está en una tendencia al alza. Esa subida es uno de los factores globales que sacuden el mercado.

La tarifa de los carburantes aumenta a consecuencia de la fuerte tensión que sufren los mercados internacionales del petróleo y, especialmente, de los productos ya refinados. Pero hay otros ingredientes que afectan, como los impuestos, las cotizaciones internacionales de la gasolina y el gasoil o el tipo de cambio euro/dólar.

El diésel es mucho más sensible a estos vaivenes. Las tarifas internacionales de la gasolina y el diésel siguen dinámicas propias de oferta y demanda. En general, en el mundo, el consumo de gasoil es superior al de la gasolina, por su uso estratégico para el transporte y la industria. Europa produce menos diésel del que consume. Por tanto, depende de las importaciones internacionales, lo que la hace más vulnerable a las tensiones geopolíticas. Para agravar la situación, se añade que una parte relevante de los destilados que llegan a Europa proceden de los países del Golfo, donde las exportaciones se han visto afectadas por la inseguridad de las rutas marítimas.

Más factores en liza: ha bajado la disponibilidad global de combustible por los parones de las refinerías de la zona de conflicto, China ha prohibido la exportación de refinados y la búsqueda de mercados alternativos es especialmente compleja en Europa, que necesita combustible que cumpla con especificaciones técnicas muy estrictas.