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Caos ferroviario
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Retrasos, obras y averías disparan el malestar de los usuarios de Rodalies
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“No puedo estar con la familia porque estoy perdiendo el tiempo en el tren”, lamenta Francesca, vecina de L'Ampolla, que se ve obligada a dormir en Barcelona algunas noches para poder trabajar
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ACN

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Diversos pasajeros en la estación de Sant Vicenç de Calders en el primer día de las obras del túnel del Garraf
Diversos pasajeros en la estación de Sant Vicenç de Calders en el primer día de las obras del túnel del Garraf
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Los cortes y retrasos en la red ferroviaria, agravados por el accidente de Gelida de hace dos meses y las obras en el Garraf, están generando angustia y resignación entre los viajeros habituales. “No puedo estar con la familia porque estoy perdiendo el tiempo en el tren”, lamenta Francesca, vecina de L’Ampolla, que se ve obligada a dormir en Barcelona algunas noches para poder trabajar.

Desde Girona, Daniel denuncia el “desgaste emocional” que sufren a diario los pasajeros al no saber “cuándo saldrá el tren”. En la misma línea, Iñaki, usuario de Reus, asegura que “Reus-Barcelona en transporte público está muy lejos” y se plantea abandonar el tren y pasarse al vehículo privado.

Según datos de plataformas de usuarios, los retrasos se dispararon en febrero en el corredor sur. La línea R13 registró el récord de impuntualidad mensual del último año.

La R13, al límite

Las quejas de ayuntamientos y plataformas de usuarios de la R13 no son nuevas. El récord de retrasos no ha sorprendido, teniendo en cuenta que, en condiciones normales, desde Valls solo hay cuatro trenes diarios hacia Barcelona y otros cuatro de vuelta. Además, el servicio se interrumpe durante varias horas al mediodía para tareas de mantenimiento, un hecho único en Catalunya.

“La verdad es que estamos cansados de quejarnos, pero no tenemos otra solución”, afirma la alcaldesa de Valls, Dolors Farré. La edil denuncia el deterioro del servicio: “Antes estábamos a poco más de una hora de Barcelona; ahora sales a las ocho de la mañana y no sabes a qué hora llegarás”. Desde Montblanc, el alcalde Marc Vinya asegura que sufren “el peor servicio del país” y reclama soluciones urgentes.

Ante esta situación, el próximo 8 de abril varios alcaldes —entre ellos los de Valls, Montblanc, Roda de Berà, Borges Blanques y Juneda— se reunirán con el secretario de Movilidad e Infraestructuras, Manel Nadal, para abordar la crisis.

Usuarios que se plantean dejar el tren

Iñaki, de Reus, ha sido durante años un firme defensor del tren, que utiliza semanalmente para ir a trabajar a Barcelona. Sin embargo, los retrasos constantes, las incidencias y los cambios por obras le han llevado a replantearse su uso.

“Cada día es una aventura”, explica. “No sabes si llegarás puntual al trabajo o si podrás volver a casa. La información es muy mala”. Con ironía, cuenta que viaja “muy preparado”, con comida extra, portátil y ropa de recambio. “Aún no llevo saco de dormir porque confío en llegar antes de la noche”, bromea.

Desde el inicio de las obras en el túnel del Garraf, que obligan a combinar trenes y autobuses, asegura que cada semana sale antes de casa para garantizar su llegada. “Si salgo a la hora de siempre, no llego”, resume. También critica la falta de inversión: “Tenemos los mismos trenes que hace 20 años”.

Dormir en Barcelona para poder trabajar

Francesca Ecca, usuaria habitual entre l’Ampolla y Barcelona, explica que los recortes del servicio han alterado completamente su rutina. “Es un servicio que debería usar seis veces por semana, pero no puedo”, señala.

Al salir del trabajo a las ocho y media de la tarde, no consigue enlazar con el último tren hacia su localidad, por lo que a menudo debe quedarse a dormir en Barcelona. “Esto me genera una angustia constante y problemas para organizarme con la familia”, afirma. “El tiempo que pierdo en el transporte es tiempo que no paso con mis hijos”.

“Angustia total” entre los pasajeros

Jaydy, residente en Torredembarra, también sufre las consecuencias de las incidencias. Para asegurarse llegar a tiempo, sale de casa con hasta una hora y media de antelación. “Tengo menos tiempo para todo. Es una angustia total”, asegura.

A pesar de ello, descarta mudarse a Barcelona por el alto precio del alquiler y afirma que no puede permitirse el coche, por lo que depende totalmente del transporte público.

Girona: mejora en alta velocidad, pero no en Rodalies

En las comarcas de Girona, las plataformas de usuarios denuncian que Rodalies “sigue igual o peor”. Los viajeros aseguran que pueden tardar más de dos horas en un trayecto que debería durar una.

“Cuando llegas al andén no sabes cuándo saldrá el tren”, explica Joan Puigmartí, de la plataforma ‘Ja n’hi ha prou’. Muchos optan por subir al primer tren disponible, sin importar el tipo.

En cambio, la alta velocidad entre Girona y Barcelona ha mejorado ligeramente en la última semana, aunque persisten retrasos de entre cinco y veinte minutos. Aun así, los usuarios reclaman más plazas y frecuencias.

Febrero, el peor mes del último año

Según datos de Puntual.cat, febrero fue el peor mes del último año en toda la red de Renfe. La R13 encabezó la lista con un retraso medio de 48,8 minutos por tren, con un 58% de convoyes superando la media hora de demora.

Le siguieron la R2 Sud (39,9 minutos) y la R14 (39,7). Otras líneas del corredor sur —R15, R16 y R17— también batieron sus peores registros históricos.

En otras zonas de Catalunya, cortes de vía en líneas como la R3, RL4 o R1 también han incrementado los tiempos de viaje. Solo la R8 y la RG1 evitaron marcar récords negativos, aunque con datos insuficientes.