Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Redactora de Cultura
Imagen Principal

Artículo
Una pareja perfecta, una niña angelical, un pequeño pueblo de los Pirineos donde nunca pasa nada. O eso parece. Un cóctel que, agitado de forma conveniente, da lugar a un rural noir que lo está arrasando a un mes de Sant Jordi: El joc del silenci, de Gil Pratsobrerroca (Columna). En castellano, Reservoir Books, a partir del 4 de junio. Un thriller perverso que se ha convertido en todo un fenómeno con más de 42.000 ejemplares impresos y nueve ediciones. El debut de Pratsobrerroca escaló a la primera posición de la lista del Gremi d’Editors de libros más vendidos de ficción en catalán donde se mantuvo doce semanas consecutivas.
Curiosamente, la novela tiene su germen en tierras tarraconenses. Fue en la edición de 2023/2024 cuando Gil Pratsobrerroca (Vic, 1996) presentaba un manuscrito al Premi Ciutat de Tarragona Pin i Soler. «Quedó finalista», dice su autor. «Era una novela previa a la actual, que no se parece nada. Conservé un par de tramas, pero es una historia diferente, que no tiene nada que ver. Aunque era bastante caótica, me sirvió para confiar en mí y seguir adelante», reconoce. «Posteriormente, la llevé a la editorial y también me dijeron que no era publicable. Es decir, me ayudaron a mejorarla, a quedarnos con las tramas que funcionaban hasta hacer El joc del silenci».
Con un argumento endemoniado, giros imposibles e ingredientes pavorosos, El joc del silenci arranca con la desaparición de una niña de siete años. A partir de ahí, el autor utiliza flashbacks para mostrar los secretos y las miserias de la pareja. Pratsobrerroca la cataloga de thriller, pero el miedo e incluso el terror impregnan la atmósfera a cada página. «Está a caballo entre la novela de terror y la negra porque sin ser una cosa ni la otra tiene elementos de ambas», señala el también guionista, quien explica que para escribirla vio «películas de terror para captar su esencia».
De esta forma, será en esos flashbacks donde el lector se irá asomando a una ventana privada para descubrir que la perfección no existe y que el pasado te atrapará allá donde vayas. «Jan y Carla tienen unas circunstancias bastante graves a sus espaldas que no se han explicado el uno al otro», avanza el escritor quien, a pesar de lo espeluznante de la situación, –un pueblucho donde todo el mundo vigila, donde todo el mundo es sospechoso– no ve problema en mudarse a una gran casa en los Pirineos «puesto que no tengo nada que esconder».
Energía demoníaca
La desaparición de un menor es una de las situaciones más angustiosas para unos padres. La clave está en el «hecho de poner en peligro un ser tan frágil. Además, Valèria se describe como un ángel. Es una niña preciosa, va vestida de blanco, es como la encarnación de la inocencia». Un ángel, hasta que se convierte en el mismísimo diablo, con reminiscencias a la niña de El exorcista.
«Que de golpe ella sea el mal, que de golpe tenga esta especie de energía demoníaca crea el doble de tensión, de miedo. Es como el recurso del payaso, quien debe ser gracioso, pero si de sopetón se vuelve maligno, da mucho más miedo». En cualquier caso, es un recurso que se repite en todos los personajes, con «claroscuros» puntualiza Pratsobrerroca. «Jan y Carla son un poco egoístas, evitan el conflicto como pueden, no son 100% buenas personas». Igualmente, en el otro lado, en el de los viles, «el lector se puede preguntar qué haría en la misma situación. Quizás hubiera acabado haciendo lo mismo que ellos».
La historia, que se traducirá al francés, ya tiene sobre la mesa una quincena de ofertas de diferentes productoras audiovisuales que quieren convertirla en una película o serie. A pesar de ser guionista, el autor opta por participar en el proyecto de manera externa, «poder estar al día del guion, del casting, de las localizaciones... Pero no como guionista de primera línea, algo así como consultor». En todo caso, la novela lo pone fácil, con una construcción cinematográfica.
Todavía con la resaca del éxito sobrevenido, Gil Pratsobrerroca, que en su día sintió el síndrome del impostor, está inmerso en su segundo thriller, ante el que siente cierta presión. «Voy escribiendo un poco cada día y eso me ayuda. También me han comentado que la segunda es la peor, con la que parece que todo el mundo sufre mucho. Me ayuda a nivel psicológico oír a otros escritores», considera.
El joc del silenci fue concebida para entretener y captar la atención del lector. Una novela muy bien acogida entre el público, que demuestra que la literatura de género no es en absoluto menor, pese a seguir siendo a menudo subestimada entre algunos críticos y literatos.
