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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum de 48 horas a Irán para que abra “totalmente” el estratégico estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de atacar sus centrales eléctricas si no cumple con la exigencia. El mensaje, difundido en su red social Truth Social, marca un nuevo punto de escalada en el conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Israel con la república islámica desde finales de febrero.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, se ha convertido en uno de los principales focos de tensión. Washington acusa a Teherán de poner en riesgo la libertad de navegación, mientras que Irán sostiene que el paso sigue abierto, aunque restringido para buques vinculados a Estados Unidos e Israel. La advertencia estadounidense llega tras recientes ataques contra infraestructuras militares iraníes en la costa del golfo Pérsico.
Teheran responde
Teherán ha respondido elevando el tono y advirtiendo de represalias si sus instalaciones energéticas son bombardeadas. Entre los posibles objetivos iraníes figuran infraestructuras clave de Estados Unidos en la región, incluidas plantas energéticas y sistemas tecnológicos. Además, ha defendido que la actual situación en Ormuz es consecuencia directa de la ofensiva militar lanzada por Washington y sus aliados.
El pulso por el control del estrecho coincide con un recrudecimiento de los ataques en la zona. En Israel, más de un centenar de personas han resultado heridas tras impactos de misiles en el sur del país, mientras que el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha confirmado nuevas operaciones militares sobre Teherán. Paralelamente, Arabia Saudí ha interceptado drones y misiles dirigidos contra su territorio y ha expulsado a varios diplomáticos iraníes.
La crisis en Ormuz ya está teniendo efectos en la economía global, con una reducción del tráfico marítimo y un repunte de los precios del crudo. Pese a la presión de Washington, aliados como Japón o Corea del Sur no se han comprometido, por ahora, a participar militarmente en la zona.
A punto de cumplirse un mes desde el inicio de la guerra tras la muerte del líder supremo iraní, el conflicto entra en una fase crítica marcada por el ultimátum de Estados Unidos y el riesgo de una escalada directa sobre infraestructuras estratégicas.