Categoría
Reus
Antetítulo
Salud
Título
“Vuelvo a ser yo”: el Hospital Sant Joan de Reus ayuda a recuperar el aspecto del pecho tras un cáncer de mama
Subtítulo
La micropigmentación de la areola y el pezón permite culminar la reconstrucción mamaria tras la mastectomía y una vez superado el tratamiento oncológico
Autores
Ot Broch
Redactor Reus

Imagen Principal
Tere Godall y Cristina Marsal, enfermeras del Hospital Sant Joan, con Beatriz Lozano, expaciente.
Tere Godall y Cristina Marsal, enfermeras del Hospital Sant Joan, con Beatriz Lozano, expaciente.
Artículo

«Después de la mastectomía evitaba mirarme al espejo, no quería verme. Ahora siento que vuelvo a ser yo, me reconozco como siempre y siento que he puesto punto y final a todo el proceso». Quien habla es Beatriz Lozano, vecina de Reus. A finales de 2022 recibió un diagnóstico que le cambió la vida: cáncer de mama. Al año siguiente se sometió a la extirpación del pecho y al posterior tratamiento oncológico en el Hospital Universitari Sant Joan de Reus. Lo que entonces no sabía es que el centro acababa de incorporar la micropigmentación de la areola y el pezón, una técnica que culmina la reconstrucción mamaria y permite recrear el aspecto natural del pecho tras la cirugía.

«Es el proceso que culmina la reconstrucción. Siempre decimos que es como poner la guinda al pastel», explican Cristina Marsal y Tere Godall, enfermeras de la unidad funcional de patología mamaria del hospital y referentes en cuidados de cirugía plástica a nivel mamario. La reconstrucción completa puede alargarse hasta dos años, con diversas intervenciones y fases de recuperación. Cuando este periplo llega a la recta final, la micropigmentación permite recrear visualmente la areola y, en algunos casos, también generar la sensación de volumen del pezón.

La técnica es similar a la del tatuaje y consiste en aplicar pigmentos en la piel con un dermógrafo, aunque se trabaja con una menor profundidad y una metodología diferente. «Es casi como una obra de arte», describen las enfermeras. «Depende de las sombras, de los colores y de la forma de trabajar. Todo ello acaba generando sensación de volumen».

El reto de la simetría

El objetivo es conseguir un resultado lo más natural posible. Para ello se toma como referencia el pezón del otro pecho. «Intentamos que sea simétrico. Para el color mezclamos los pigmentos manualmente, gota a gota, hasta encontrar el tono que más se le parece», señalan Marsal y Godall.

No todas las pacientes, sin embargo, optan por reconstruir el pezón mediante cirugía. Se trata de una intervención posterior a la reconstrucción del pecho y algunas mujeres prefieren no volver a pasar por quirófano. En estos casos, la micropigmentación también permite crear un efecto visual de volumen. «Con la técnica en 3D puedes generar la sensación de que hay pezón aunque no esté físicamente», sostienen.

Cubierta por la sanidad pública

Las enfermeras Marsal y Godall insisten en que se trata de una cirugía reparadora, no estética. «Lo más importante es que cuando se miren al espejo se reconozcan un poco más con su cuerpo. Es un proceso que ayuda a la paciente a volver a sentirse ella misma». De hecho, Beatriz Lozano fue la primera paciente en someterse a una intervención de micropigmentación en el Hospital Sant Joan. «Hemos hecho tres y calculamos que realizaremos entre 20 y 25 cada año», señalan las profesionales sanitarias.

La micropigmentación se realiza cuando la reconstrucción se ha consolidado y el tratamiento oncológico ha finalizado. En general, puede llevarse a cabo entre seis meses y un año después de la cirugía principal y siempre que hayan pasado al menos seis semanas para que los tejidos estén completamente cicatrizados. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria y suele requerir dos sesiones: una primera para crear la base de color y una segunda para afinar el resultado y reforzar el efecto tridimensional.

El proceso en primera persona

«Cuando recibes el diagnóstico de cáncer se te cae el mundo encima, pero durante todo el tratamiento me sentí muy acompañada», recuerda Beatriz Lozano. Recibió el diagnóstico a finales de 2022. Al año siguiente le extirparon la mama y le realizaron la reconstrucción en la misma operación. «Cuando me desperté ya tenía el volumen del pecho», explica. En ese momento, sin embargo, la prioridad era otra. «Lo más importante era curarme de la enfermedad».

La micropigmentación llegó después, cuando todo el proceso médico ya había pasado. «Yo no era muy partidaria de hacerlo al principio, pero ahora recomendaría a todo el mundo que pueda hacerlo que lo haga», asegura. Es aquí donde todo el proceso cobra sentido: «Cuando te miras al espejo vuelves a verte como antes. Es como poner el punto final a todo el proceso». Durante semanas después de la operación, admite Lozano, evitaba mirarse. «No quería verme en el espejo. Ahora sí que me miro y pienso: soy yo».

La técnica es similar al tatuaje, aunque se aplica con finalidad reparadora y en el ámbito sanitario.
La técnica es similar al tatuaje, aunque se aplica con finalidad reparadora y en el ámbito sanitario.