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Redactor de Economia
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La empresa familiar Moix ebenisteria, con sede en Reus, ha amueblado y diseñado el interior de viviendas de exjugadores de primera división como Juan Vizcaíno, cracks del Barça como Víctor Valdés e incluso la de un príncipe saudí. También han colaborado con restaurantes (como el barcelonés El Nacional, en pleno Passeig de Gràcia), hoteles (el último, el hotel 987 de Praga) y con entidades y empresas para el diseño interior de algunos de sus espacios. Entre sus obras destacan el Museu dels Bombers de Barcelona, la zona VIP del estadio de Montjuic durante la estancia del FC Barcelona en ese campo y el Área de Rehabilitación Infantil y Adolescente del hospital Vall d’Hebron de Barcelona a petición de The Ricky Rubio Foundation y la Fundació la Caixa.
Esta empresa, que cumplirá cincuenta años este 2026, echó a andar en 1976 gracias al espíritu emprendedor de Ramon Moix, fundador de la empresa y actualmente jubilado (aunque mantiene una cierta implicación en el día a día). «Siempre tuve la ilusión de tener mi propia empresa», explica el fundador de Moix ebenisteria, que empezó como aprendiz de ebanista tras quedarse huérfano con quince años.
La empresa cuenta con una treinta de trabajadores y facturó dos millones de euros en 2025. La palanca de crecimiento es el el aumento de producción gracias a la mecanización. Los 2.000 metros cuadrados de taller que tienen en Reus son hoy suficientes para su actividad, que quieren cada vez más robotizada en unas instalaciones que adquirieron en 2013 y que les permitieron centralizar la producción en un único lugar. En 1997, explica Ramon Moix que adquirieron una planta en Falset (Priorat) debido a un acuerdo con la Generalitat de Catalunya en el que se comprometían a crear un cierto número de puestos de trabajo en la comarca del Priorat durante un tiempo determinado. Una actividad que después centralizaron en Reus.
Robots ebanistas
Moix pertenece al sector de la artesanía, un sector tradicional, que entiende que las personas tienen que estar en el centro del proceso. Esa tradición no está reñida con la innovación, y la robotización de los talleres artesanos es una realidad palpable. En esta empresa familiar, los ebanistas ya no están solos, ahora tienen a nuevos compañeros robots que ayudan a perfeccionar las piezas y llegan a donde un humano no puede llegar.
Moix ebenisteria pretende seguir su camino hacia la robotización, y para ello invertirá este año 200.000 euros en una nueva máquina de control numérico. Ramon Moix explica que «la máquina te lo hace perfecto», el robot mejora la calidad del producto y lo hace más rápido. Xavier Moix, hijo del fundador y miembro de la segunda generación de la familia, que gestiona la compañía junto con su hermano Rubén Moix, afirma que «a partir de un dibujo la máquina trabaja».
Más allá del salto a los robots, el componente humano sigue importando. El fundador, de hecho, lo tiene muy claro: «Nos hemos hecho amigos de muchos clientes». Esta relación personal con sus clientes les ha permitido hacerse un nombre en Reus y en Catalunya. «Nosotros funcionamos mucho por el boca a boca», afirma Ramon Moix.
Y no solo se ganaron un nombre dentro de nuestras fronteras. «Durante muchos años exportamos bastante», recuerda Ramon Moix, especialmente en Francia, Alemania y otros estados miembros de la Unión Europea. Sin embargo, el fundador de esta empresa afirma que «ahora las exportaciones son muy escasas». La familia Moix cuenta que tiene «mucho trabajo aquí» y destaca que, en ocasiones, «no queremos trabajar ni en Barcelona». De hecho, Ramon Moix cuenta que tuvieron que rechazar una nueva colaboración con el Barça, en esta ocasión para hacer los vestuarios del nuevo Camp Nou. «Tuvimos que decir que no».
Más allá de asegurar una buena calidad en el producto, la familia Moix valora mucho a las buenas personas y ellos explican que predican con el ejemplo. Ramon Moix está ahora centrado en un proyecto de inversión que pretende realizar en Forès (Conca de Barberà), su pueblo natal. La familia quiere invertir en vivienda y construir casas amuebladas y diseñadas por ellos para abastecer al municipio de viviendas. «El pueblo tiene mucha demanda de vivienda, hay mucho trabajo, pero muchos se tienen que ir fuera porque no hay casas», explica Ramon Moix.
Respecto a la competencia, el fundador de esta empresa destaca que «antes habían más ebanistas», y que «muchos han desaparecido porque se han ido jubilando». En Moix ebenisteria no tuvieron este problema porque sus dos hijos, Xavier y Ramon Moix, tomaron el relevo generacional y se pusieron al frente de la gestión. Además, la familia explica que una tercera generación también apunta maneras. «Todavía son muy jóvenes, pero vienen a la fábrica, ven cómo se trabaja y nosotros vemos en sus ojos la ilusión que tienen», destaca Xavier Moix. Son cincuenta años de vida, dos generaciones y todo apunta a que serán más años y más generaciones.