Categoría
Costa
Antetítulo
Arqueología
Título
Obligan una inspección arqueológica por la reforma del parque sobre el Corral de Cunit
Subtítulo
En la zona se localizaron restos cerámicos pintados, ánforas y vajilla fina de cerámica
Autores
José Manuel Baselga
Redactor de Costa al Baix Penedès

Imagen Principal
Trabajos en la zona donde estuvo el Corral de Cunit
Trabajos en la zona donde estuvo el Corral de Cunit
Artículo

Apenas quedó nada en aquel yacimiento cosetano, un pueblo íbero asentado en Tarragona. El Corral del Castell de Cunit fue tomado por la fiebre urbanística. En parte de esos terrenos se habilitó un parque que ahora se excava. En otra parte se levantaron viviendas que quizá arrasaron parte del yacimiento.

El Ayuntamiento quiere rehabilitar ahora el parque, que como está en zona arqueológica, obliga a hacer prospecciones para comprobar si quedan restos de valor histórico. Los trabajos se alargarán unos días.

El yacimiento se descubrió durante la construcción de las obras residenciales que lo destruyeron. Entonces no se realizó seguimiento ni excavación, pese a que el mundo cultural del municipio alertó del riesgo de destruir los restos, como recuerda la entidad Delmacio de Conito, que vela por el patrimonio local.

«Nos gustaría que este ejemplo de destrucción impune de nuestra herencia cultural no volviera a suceder, como se espera de una sociedad preocupada por su entorno» señala un portavoz de la citada entidad.

Restos de cerámica decorada únicos

Parece difícil que pueda encontrarse algo con la excavación que ha comenzado, pero la intervención es preceptiva por si quedase algún vestigio de aquel yacimiento de entre 2.400 y 2.000 años de antigüedad a 500 metros de la costa y junto a la C-31, coincidiendo con el entonces Camino Real, que comunicaba poblaciones de la costa y el prelitoral del Garraf y del Baix Penedès hacia Tarragona.

En la zona se localizaron restos cerámicos pintados de un animal de la familia de los cánidos, como un lobo. Es excepcional: es la única representación de lobo sobre cerámica ibérica encontrada en el territorio. Era un animal que consideraban sagrado y lo representaron en esculturas.

El asentamiento pudo estar ocupado en una fase del ibérico pleno del siglo III antes de Cristo, quizá del siglo IV aC, y una segunda fase, en el ibérico final o fase romanorepublicana (II-I aC). La ausencia de materiales de importación romana de la fase imperial sugieren que la ocupación del lugar no superó el cambio de era.

Actividad comercial

Los restos encontrados (como ánforas) estaban destinados al transporte y al almacenamiento, lo que indicaba actividad comercial en la zona. También se encontró vajilla fina de cerámica ibérica destinada al consumo, y menaje para la cocina y las actividades domésticas.

El hallazgo de cantidad de ánforas y la proximidad con las granjas y establecimientos rurales de Fondo del Roig y Puig Pelós, también en Cunit , sugiere una relación interdependiente entre esas poblaciones, con funciones productivas, de almacenamiento y distribución de mercancías.

Estos yacimientos funcionaron durante el ibérico pleno y formarían parte de una red comercial implementada en una organización territorial más amplia entre la zona costera y el interior de la Cosetania oriental.

Fue clave la gran ciudad de Masies de Sant Miquel, en Banyeres del Penedès en el eje de comunicación básico de la Vía Heraclea (posteriormente Vía Augusta), la ciudad portuaria de la Mota de Sant Pere (Cubelles) que custodiaba la desembocadura del río Foix, la Ciutadella ibérica (Calafell) y Darró (Vilanova i la Geltrú).

El abandono de los yacimientos

Con el abandono del Corral del Castell y de los yacimientos ibéricos, buena parte de la población empezó a habitar, hacia el cambio de era, en establecimientos romanos situados a la parte plana, como el yacimiento de las Figueretes de Cunit u otros de los entornos como las villas romanas de Mas Guineu y de Cubelles, la villa de Darró o la villa del Vilarenc, de Calafell.

Una cerámica con el dibujo de un lobo.
Una cerámica con el dibujo de un lobo.