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Editorial
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La crisis ya se dibuja por culpa de Donald Trump
Autores
Diari de Tarragona
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La reciente batería de medidas económicas busca contener los efectos de una crisis que ya no es solo financiera o inflacionaria, sino estructural. La dependencia histórica del petróleo ha vuelto al centro del problema: durante décadas, las economías occidentales han construido su crecimiento sobre una base energética relativamente barata y abundante. Hoy, esa premisa se tambalea. El pánico incipiente en torno al suministro de energía no es casual. 

Tensiones geopolíticas, transición energética incompleta y cuellos de botella en la producción han creado un escenario donde la seguridad energética vuelve a ser una prioridad estratégica. En Europa, el temor a cortes de suministro o precios desorbitados está modificando tanto la política económica como los hábitos de consumo. En Estados Unidos, la discusión gira en torno a la autosuficiencia y la reindustrialización. Sin embargo, el fenómeno no se limita al eje transatlántico. Países como Australia y Nueva Zelanda, tradicionalmente percibidos como estables y relativamente aislados de las turbulencias globales, también empiezan a notar los efectos de esta incertidumbre. Su integración en los mercados internacionales y su propia dependencia de ciertos recursos energéticos los expone a las mismas dinámicas de volatilidad. Las medidas aprobadas en el Congreso —subvenciones, controles temporales de precios, incentivos fiscales— pueden ofrecer alivio a corto plazo, pero difícilmente resolverán el problema de fondo. Existe el riesgo de que se conviertan en parches que posterguen decisiones más profundas, como una apuesta decidida por la diversificación energética o la aceleración real de las energías renovables. El verdadero desafío es evitar que esta crisis derive en una nueva etapa de estanflación: bajo crecimiento con alta inflación. Si el coste de la energía sigue presionando a empresas y consumidores, la actividad económica se resentirá, mientras los precios permanecen elevados. En definitiva, más que una crisis coyuntural, estamos ante un punto de inflexión. La gestión política será clave, pero también lo será la capacidad de las economías para adaptarse a un mundo donde la energía ya no es un recurso garantizado, sino un factor de incertidumbre constante.

Cita

Los vaivenes de Donald Trump nos han llevado a una situación que empieza a ser preocupante para toda
la Unión Europea