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Redactora de Costa
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Las playas de la Costa Daurada tratan de recomponerse del impacto del carrusel de temporales que, desde inicios de 2026, han estado azotando el litoral tarraconense. Las borrascas Harry, Íngrid, Nils o Regina dejaron huella: derribaron cientos de árboles –hasta el faro verde de Cambrils acabó tumbado sobre el espigón–, inundaron paseos y calles y llevaron a tierra basura marina. Y, a las puertas de la Semana Santa, coincidiendo con el arranque de la temporada turística, los ayuntamientos despliegan maquinaria y operarios para poner al día sus arenales, que en breve recibirán a los primeros bañistas.
En L’Hospitalet de l’Infant, los técnicos desarrollan trabajos de adecuación de las playas afectadas por las tormentas. «Se están realizando tareas de limpieza y aplanamiento de la arena, retirada de posidonia acumulada cerca del mar, acondicionamiento de accesos y labores de jardinería en la zona dunar del Jonquet», detalla el Ayuntamiento, que precisa que el objetivo es dejarlo todo «en las mejores condiciones» para que «vecinos y visitantes» puedan disfrutar de sus encantos a partir de Semana Santa.
En Cambrils, las máquinas se emplean a fondo desde ya hace días para «acondicionar» la fachada marítima. El municipio ha sido uno de los más golpeados por las borrascas, especialmente por los episodios de viento, que hicieron caer alrededor de 160 árboles en suelo público y tiraron el faro verde. «Estamos trabajando intensamente, moviendo arena para aplanar la playa y ganar metros» en las playas, señalan desde el consistorio.
Tampoco en La Pineda hay tregua. El Ayuntamiento de Vila-seca refina la arena de las playas y está instalando parte del mobiliario –papeleras y dos pasarelas vinculadas a los dos chiringuitos que abrirán estos días– propio de la campaña, además de habilitar puntos de acceso en la zona en la que se está construyendo el nuevo paseo.
A su vez, Salou reactiva progresivamente los servicios en el litoral para responder al aumento de la afluencia y ha comenzado a colocar chiringuitos. Según las previsiones, durante estos días de Semana Santa ya estarán operativos en las playas de Llevant, Capellans y Ponent, así como en la Cala Crancs, puntos estratégicos con una elevada afluencia de bañistas. La Llarga los incorporará más adelante. En total, la localidad contará este año con 12 chiringuitos, 10 de los cuales abrirán ya. Mientras tanto, Cambrils sigue adelante con el concurso público para 18 de ellos, pendiente de culminar el proceso de licitación para aclarar cuántos estarán en disposición de funcionar y cuándo.
Recientemente, además, Costas ha reperfilado la playa de La Paella de Torredembarra para poner fin a la balsa que se formaba en ella los días de intensas lluvias, a raíz de una extracción de sedimentos en 2024 que dejó una depresión de 13.000 metros cuadrados.
Cuando haya acabado la intervención en ese arenal, el equipo se desplazará a la playa de la Costa Daurada, en Roda de Berà, para resolver problemas similares. El Ayuntamiento rodense ya anunciado, por cierto, que esta temporada no instalará duchas en sus playas, sino únicamente lavapiés, para paliar la situación de sequía que vive el municipio a la espera de una nueva conexión con el Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT).
