Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Diari de Tarragona
Imagen Principal

Artículo
El Consejo de Administración de CaixaBank ha acordado, en su reunión de hoy tras la celebración de la Junta General de Accionistas, el nombramiento de Peter Löscher como vicepresidente de la entidad financiera, tras el informe favorable y propuesta de la Comisión de Nombramientos y Sostenibilidad. Löscher, consejero independiente del Consejo de Administración de CaixaBank desde 2023, sustituye en el cargo a Amparo Moraleda, que presentó su renuncia al cargo de consejera con efectos en el momento de finalización de la Junta General Ordinaria Accionistas, al cumplirse doce años desde su nombramiento inicial el próximo mes de abril.
Peter Löscher, nacido en Austria en 1957, cuenta con una amplia y reconocida trayectoria en el ámbito directivo y en consejos de administración de grandes corporaciones internacionales. Löscher reúne una sólida formación en Economía y Administración de Empresas, adquirida en la Universidad de Viena, la Universidad China de Hong Kong y la Harvard Business School. Su carrera combina liderazgo en grandes multinacionales, presencia en órganos de gobierno corporativo y un marcado enfoque global tras haber desarrollado su actividad profesional en Europa, Estados Unidos y Asia.
En la actualidad, es consejero no ejecutivo independiente de Telefónica, S.A. y presidente del Consejo de Supervisión de Telefónica Deutschland Holding AG; miembro del Consejo de Supervisión de Royal Philips y consejero no ejecutivo de Thyssen-Bornemisza Group AG. A lo largo de su trayectoria, ha ocupado cargos de máximo nivel en compañías de referencia, como presidente y consejero delegado de Siemens AG, CEO de Renova Management AG, y primer ejecutivo en áreas estratégicas de Merck & Co., General Electric y Amersham. También ha presidido y formado parte del Consejo de Administración de Sulzer y del Consejo de Supervisión de Deutsche Bank y OMV. A esta experiencia se suma su participación en fundaciones, consejos asesores académicos y numerosas distinciones honoríficas y doctorados, que refuerzan su prestigio y su aportación al ámbito empresarial y social.
Aumento en los dividendos
Por otro lado, la Junta General Ordinaria de Accionistas de la entidad ha aprobado todos los acuerdos sometidos a votación, entre los que se encuentra la distribución del dividendo complementario en efectivo, con cargo a los beneficios de 2025, de 2.320 millones de euros, equivalente a 33,21 céntimos de euro brutos por acción, a abonar el próximo 9 de abril. Este segundo pago, junto con el dividendo a cuenta de 16,79 céntimos de euros brutos por acción abonado el pasado mes de noviembre, eleva la remuneración al accionista en efectivo para el ejercicio 2025 a 0,50 euros brutos por acción. Esto supone un incremento del dividendo bruto anual por acción del 15%, frente a los 0,4352 euros brutos por acción del ejercicio anterior.
De esta manera, la cuantía destinada a dividendos con cargo a los resultados de 2025 asciende a 3.499 millones de euros, lo que representa un payout del 59,4%, dentro del rango definido en el plan de dividendos de distribuir en efectivo entre el 50% y el 60% del beneficio neto consolidado. De este total de retribución al accionista, alrededor del 50% revierte directamente en la sociedad, pues lo reciben la Fundació ”la Caixa” y el FROB. Además, la entidad cuenta con 515.620 accionistas (cierre de 2025), en su inmensa mayoría minoristas.
El presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, en su intervención ante la Junta General de Accionistas, ha afirmado que la entidad “ha sido, un año más, líder con un modelo de banca comprometida con la sociedad, sólida y rentable. Un liderazgo cimentado en nuestros magníficos resultados, pero también, y sobre todo, en una manera distinta de entender la banca: cercana, con valores y orientada al largo plazo”.
Por otra parte, el presidente de CaixaBank ha repasado la situación geopolítica, la elevada incertidumbre actual, debido a la guerra en Irán, y los retos que enfrenta, en concreto, la economía española. “La longevidad, el mercado laboral, la inmigración y la vivienda, tan interrelacionados entre sí, necesitan un planteamiento global y un gran consenso político y social”, ha indicado.
Por su parte, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, ha presentado a los accionistas el detalle de los resultados y la actividad de la entidad durante 2025, y se ha mostrado confiado en la evolución del entorno económico en 2026 pese a los riesgos asociados a la situación geopolítica actual y a la incertidumbre generada por la guerra en Irán. Ha asegurado, además, que “la situación de fortaleza de CaixaBank nos permitirá seguir apoyando a la economía, a las empresas y a las familias, además de reforzar nuestro compromiso social y seguir creando valor para nuestros accionistas”.
“2025 ha sido un gran año para CaixaBank”, ha indicado el consejero delegado, quien ha explicado que la entidad obtuvo un beneficio neto de 5.891 millones de euros, un 1,8% más, gracias a la buena evolución de la actividad comercial, que permitió incrementar el volumen de negocio un 6,9% en el año (hasta situarse en 1,1 billones de euros). Gortázar ha destacado el “fuerte aumento del crédito, impulsado por el dinamismo de la demanda”, que supuso un aumento del 7% en la cartera de crédito sana, con incrementos significativos tanto en empresas como en particulares; y ha puesto en valor “el crecimiento robusto en recursos”, con un alza del 6,8% en el año.
Coincidiendo con esta Junta de Accionistas, los sindicatos de CaixaBank mantienen una jornada de huelga, donde cerca de un centenar de delegados sindicales se han concentrado para denunciar la "presión comercial" a la cual aseguran que está sometida toda la plantilla y exigir mejoras.
La huelga convoca toda la plantilla, oficinas, servicios centrales y departamentos a nivel nacional, si bien es la red comercial la que sufre "más presión", según ha manifestado en EFE la presidenta del SECB, Begoña Peiró. Reclaman que cambie el sistema de retos, ahora cuatrimestral, cosa que "estresa" mucho la plantilla, que haya una sistemática comercial más autónoma para los empleados y que no se esté "fiscalizando" continuamente los empleados.