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El Juventud Torremolinos aterriza en el Nou Estadi en decimosegunda posición, cinco puntos por encima de los grana, que marcan los puestos de descenso. Los andaluces visitan Tarragona en uno de sus mejores momentos de la temporada: llevan seis encuentros sin conocer la derrota con un ritmo goleador que asusta, promediando prácticamente dos tantos por partido.
Una delantera eficiente
Gran parte de este potencial ofensivo se explica desde la efectividad. Su capacidad no depende de generar muchas ocasiones, sino de que sus delanteros sean letales y marquen las diferencias. La principal amenaza es Pito Camacho, jugador mítico de la categoría que ha pasado por equipos como Zamora, Ceuta o Linense en la antigua Segunda B. Al almeriense parece que no le pesan las temporadas: a sus 36 años acumula ocho tantos este curso y se destaca como el máximo anotador de su equipo.
En ataque le acompañan dos jugadores muy habilidosos como Ribeiro y Alejandro Camacho, con un juego mucho más físico y agresivo que puede poner en aprietos a la defensa grana con disparos desde segunda línea.
Si los de Alfaro quieren llevarse los tres puntos, deberán resolver una tarea pendiente: la sequía goleadora. Desde que el técnico maño se sentó en el banquillo grana, el equipo no ha sido capaz de anotar un solo gol. No obstante, el entrenador tendrá la posibilidad de redimirse ante la quinta peor defensa del campeonato.
El Torremolinos sufre mucho defensivamente, sobre todo en los centros laterales. Es por eso que jugadores de la talla de Jaume Jardí, con una calidad técnica privilegiada y una gran capacidad de colgar balones al área, tendrán un papel fundamental para decantar la balanza. El de Reus ya ha repartido varios centros esta temporada y muy probablemente le toque volver a echarse el equipo a la espalda una vez más para sacar un resultado positivo este fin de semana, ya sea como asistente o como goleador.
Para solucionar esta fragilidad atrás, los malagueños han optado por combinar veteranía y juventud en este mercado invernal. Por un lado, han incorporado a un zaguero experimentado como Amelibia, con pasado en el Sabadell o la Cultural Leonesa; y por otro, a Adrián Salguero, quien pese a ser debutante en Primera Federación, se ha asentado rápidamente en el once de Antonio Calderón. Ambos han llegado para aportar equilibrio y, aunque blindar la portería sigue siendo su gran asignatura pendiente, sin duda serán un gran dolor de cabeza para la ofensiva tarraconense.
El Nàstic no viene en su mejor momento, pero el Nou Estadi será el escenario ideal para que el equipo coja carrerilla y confianza tumbando a uno de los mejores conjuntos del momento. De escaparse los tres puntos, los grana no solo perderían de vista a un rival directo, sino que también certificarían su hundimiento en la clasificación, algo imperdonable a estas alturas de campeonato.