Categoría
Deportes
Antetítulo
Baloncesto
Título
Dos equipos y un destino: el CBT sueña desde lo más alto
Subtítulo
El conjunto cebetista tiene a su primer equipo femenino como líder de Primera Catalana y al primer equipo masculino como líder en Tercera FEB
Autores
Juanfran Moreno
Redacción

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Los primeros equipos del CBT posan conjuntamente en el Serrallo.
Los primeros equipos del CBT posan conjuntamente en el Serrallo.
Artículo

El CBT no se puede quitar la sonrisa de su semblante. Le resulta imposible porque tiene a sus dos primeros equipos ocupando la cima de sus respectivas categorías. Sobre el papel resulta un dato llamativo, pero detrás hay muchas horas de sacrificio y sobre todo mucho talento. Sus dos equipos referente disfrutan con cautela del vértigo del liderato y lo hacen compartiendo muchos rasgos identificativos. Son dos equipos con mucho talento de la casa en los que el sentimiento de pertenencia no se negocia. También hay jugadores y jugadoras que han llegado desde otros lares, pero ellos se han empapado de unos valores que el resto de sus compañeros les han enseñado en ese día a día que marca el camino.

El Volvo CBT es el líder de la Primera Catalana femenina desde la novena jornada, una posición en la que se ha instalado con firmeza desde hace ya muchas semanas. Nadie le saca de ahí porque su rendimiento es constante y ganador. Son 17 victorias y solo cuatro derrotas en una racha triunfal a la que no está dispuesto a poner fin.

El Ibersol CBT ha saboreado esta semana el vértigo tras conquistar una victoria vital ante el Mollerussa. El conjunto de Toni Larramona derrotó en el Serrallo al que llegaba como líder para desbancarlo de la cima a solo tres jornadas del final de la fase regular. Dio el sorpasso en el momento exacto, cuando tocaba, y confirmó que el equipo cebetista es uno de los claros candidatos al ascenso a Segunda FEB.

Ese presente dorado no es casualidad. Es la consecuencia de una manera de hacer que nace desde abajo y que impregna todo el club. Así lo explica la presidenta del CBT, Nuria Grados: «Los valores que inspiran el trabajo que hacemos en el club son los mismos en los equipos masculinos y en los femeninos: exigencia, esfuerzo, desarrollo del deportista y de la persona, competitividad, deportividad… Todo lo empezamos a aplicar en las categorías de formación y el éxito de los primeros equipos masculino y femenino es la consecuencia de esta manera de trabajar».

Grados pone el acento también en la importancia que tiene el rendimiento de los dos buques insignia de la entidad: «Es muy importante que Ibersol CBT y Volvo CBT vayan bien. Porque mejoran nuestra visibilidad y reputación como club y porque nos sirven de escaparate a nuestras categorías de formación».

Un espejo en el que mirarse, especialmente en una sección femenina que ha crecido con fuerza en los últimos años. «Hemos pasado de 8 a 13 equipos, reforzando las metodologías y la formación de los entrenadores para que nuestras jugadoras dieran un paso adelante, del que estamos ya viendo los resultados», añade.

Una herramienta social

Ese salto no se entiende sin un cambio de mentalidad. “No es suficiente con que las chicas hagan deporte. Hay que conseguir que compitan a su máximo nivel. Eso hará que ganemos más partidos y que la experiencia del básquet les sirva para la vida. El deporte es una herramienta para romper techos de cristal en la lucha por la igualdad”, subraya la presidenta.

En la pista, ese discurso encuentra su reflejo más evidente en el Volvo CBT. El conjunto que dirige Francesc Canals encara las últimas cinco jornadas de la fase regular desde lo más alto de la clasificación, con el ascenso directo a Copa Catalunya al alcance de la mano y con margen sobre sus perseguidores. Un liderato que, como explica el técnico, es «el resumen del trabajo iniciado hace tres años en toda la estructura femenina del club».

Un proceso en el que se ha construido una identidad muy definida. «Desde el primer día hemos intentado crear un ADN claro, una manera de hacer basada en valores y también en una forma de jugar que refleje la idea que queremos tener», señala. En ese camino hay dos conceptos que lo sostienen todo: el esfuerzo y la exigencia. «El esfuerzo es físico, lo puede hacer cualquiera y debemos buscar siempre la excelencia. La exigencia es mental, y tiene que estar siempre presente porque es lo que te hace mejorar y crecer».

El esfuerzo no se negocia

Canals lo resume en una cadena casi innegociable: el trabajo desde el esfuerzo y la exigencia lleva a progresar; progresar permite mejorar; mejorar te acerca a ganar. «Y aunque no siempre ganes en el marcador, siempre ganas como jugadora y como persona», apunta. Una filosofía que explica tanto el liderato actual como el crecimiento de una base cada vez más sólida.

El técnico pone en valor también la juventud y el origen del equipo: «Tenemos un grupo muy joven, con la gran mayoría de jugadoras formadas en la cantera, y eso es muy importante». Ahora, el objetivo es poner la guinda. «El ascenso sería el reflejo de hasta dónde pueden llegar todas las jugadoras de la base», admite.

Mientras, en el primer equipo masculino, el discurso es prácticamente calcado. Toni Larramona lo resume con claridad: «En el deporte la igualdad se consigue aplicando las mismas maneras de trabajar. En nuestro club lo tenemos claro: la exigencia por delante de todo».

El técnico va un paso más allá al explicar el impacto de esa filosofía: «El deporte es algo más que igualdad, integración o inclusión. Es desarrollo de las personas. Y que los dos primeros equipos de la entidad vayamos líderes es una demostración de que las cosas se están haciendo bien desde la base».

Dos lideratos que no entienden de casualidades. Dos caminos paralelos que nacen con un mismo valor: la identidad. Y un club que, mientras mira a lo más alto, sigue construyendo desde abajo.

Cita

El éxito de los primeros equipos masculino y femenino es la consecuencia de esta manera de trabajar