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En mi anterior artículo, reflexionaba sobre la manera en que la vida ostentosa de los nietos de Fidel y Raúl Castro, mostrada sin pudor en redes sociales, está siendo un ingrediente más para el descontento de los ciudadanos de la isla... Y un elemento extra para incitar a su revuelta. Con esto en la cabeza, me tomé la libertad de escribir a una antigua fuente con fuertes vínculos con la isla, Idalmis Menéndez, que formó parte del círculo más íntimo de Fidel Castro. Estuvo casada con uno de sus hijos. Me interesaba saber si creía que este fenómeno era nuevo. Recuerdo que en el pasado me explicó como Fidel llevaba una vida relativamente sobria y frugal, cómo mantenía su intimidad bajo el más absoluto secretismo, y cómo evitaba dar prebendas a sus hijos, a los que impedía tener cargos públicos.
«Lo de Fidel de mantener ese círculo cerrado era pura estrategia política de cara a proteger su imagen», me cuenta, «pero él tenía una isla, barco, casas de lujo por todo el país y su familia lo sigue disfrutando». Menéndez, que vivió con los Castro durante años, me explica también que el férreo control de la información en la isla, y la falta de acceso a Internet en esos años, hacía que la mayoría de la población no lo supiera, pero que tanto la familia Castro como la élite militar del país se enriquecieron durante años y crearon conglomerados de captación de divisas, o negocios relacionados con el narcotráfico, para mantener su alto nivel de vida. Además de cobrar comisiones por las remesas que mandan a la isla los cubanos exiliados y migrados, entre otros muchos métodos de lucro a costa de la población.
«Hemos llenado los bolsillos de los dictadores y aún no les es suficiente», opina mi fuente, «es una mafia lo que gobierna Cuba desde hace 67 años». Ella lo tiene claro: la opulencia del castrismo no es peor actualmente, siempre fue así. Simplemente, con Internet, ahora se sabe, se nota... Y duele más.«Lo de Fidel de mantener ese círculo cerrado era pura estratégia política de cara a proteger su imagen», me cuenta, «pero él tenía una isla, barco, casas de lujo por todo el país y su familia lo sigue disfrutando». Menéndez, que vivió con los Castro durante años, me explica también que el férreo control de la información en la isla, y la falta de acceso a Internet en esos años, hacía que la mayoría de la población no lo supiera, pero que tanto la familia Castro como la élite militar del país se enriqueció durante años y crearon conglomerados de captación de divisas, o negocios relacionados con el narcotráfico, para mantener su alto nivel de vida. Además de cobrar comisiones por las remesas que mandan a la isla los cubanos exiliados y migrados, entre otros muchos otros métodos de lucro a costa de la población.
«Hemos llenado los bolsillos de los dictadores y aún no les es suficiente», opina mi fuente, «es una mafia lo que gobierna Cuba desde hace 67 años». Ella lo tiene claro: la opulencia del castrismo no es peor actualmente, siempre fue así. Simplemente, con Internet, ahora se sabe, se nota... Y duele más.