Categoría
Deportes
Antetítulo
Hockey patines
Título
El último baile de Jepi Selva: A por su tercera Copa
Subtítulo
Tras 24 años en la élite, el jugador de Valls colgará los patines al final de la temporada y quiere despedirse de su última Copa a lo grande, logrando una hazaña con el Calafell
Autores
Juanfran Moreno
Redacción

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Jepi Selva celebra uno de sus muchos goles logrados con el Calafell.
Jepi Selva celebra uno de sus muchos goles logrados con el Calafell.
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Jepi Selva afronta su última Copa con la consciencia tranquila. Acude a Noia sin nada que perder porque, a lo largo de su trayectoria, se lo ha dejado todo. Tras 24 años, el jugador de Valls se despide de la élite y vivirá su última competición del KO con la esperanza de marcharse con su tercera Copa bajo el brazo. No será nada fácil, pero cree en su Calafell porque hay argumentos firmes para pensar que puede ser el año de la hazaña.

La leyenda de Valls anunció hace un mes que esta iba a ser su última temporada en activo. Lo hizo en un acto familiar en el Joan Ortoll, su último hogar. Se marchará un jugador que es patrimonio del hockey provincial. Jepi ha defendido los colores de Vendrell, Reus y Calafell, entre muchos otros, y en todos los clubes ha salido con la cabeza alta porque jamás se ha ahorrado un esfuerzo en la pista.

Un adiós meditado

A sus 40 años, Selva considera que ya toca dar un paso al lado. Ha sido una retirada premeditada y no producto del impulso. Decir adiós nunca es fácil, pero resulta más sencillo cuando ya se ha dado casi todo. El vallense ya tanteó su retirada durante la pasada temporada, pero finalmente alcanzó un acuerdo para seguir un año más con Guillem Cabestany, su entrenador, con el que guarda una de esas relaciones que va más allá de la pizarra.

Ganas de derbi

Este jueves, Jepi se mide al Reus en los cuartos de final de una Copa que ansía levantar por tercera vez. Ya saboreó la gloria con Vendrell y Noia Freixenet, y ahora busca el triplete con tres equipos distintos.

Este año lo hace desde un papel secundario que ha adoptado sin reproches porque entiende que es lo mejor para el colectivo.

Despedirse con un entorchado sería el broche perfecto a una carrera de vértigo, un final que se ajusta a la grandeza de quien ha vivido el hockey como pocos lo han hecho.