Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Redactor
Imagen Principal

Artículo
La Empresa Municipal Mixta d'Aigües de Tarragona (Ematsa) dispone, desde el pasado setiembre, de una nueva estación de tratamiento de agua potable en Bonavista, que permite depurar las aguas procedentes de dos pozos -que hasta ahora se utilizaban poco- y que permiten abastecer a una población de 40.000 personas, que es la que tienen los barrios de Ponent de Tarragona.
Uno de los dos pozos está situado en la zona de La Boella y el otro en el camino de La Canonja a Constantí, entre el edificio del 112 y Les Gavarres. Cada uno puede llegar a subministrar 120.000 litros de agua a la hora, que son bombeados a la planta de Bonavista.
El agua procedente de La Boella es tratada con carbón activo para eliminar concentraciones de ultratrazas de contaminantes. Por su parte, el agua del pozo de Soler-Bas se trata el exceso de hierro y turbulencias, y se somete a un tratamiento con sílex y antracita.
Cuando el agua ya es apta para el consumo humano, pasa al depósito general -con capacidad para 12,5 millones de litros- y de aquí a la red de distribución.
Los dos pozos son histórico pero habían perdido "la capacidad de producción. Estaban bajo mínimos", aseguraba el director-gerente de Ematsa, Dani Milan.
Añadía que esta inversión forma parte de un paquete más amplio cuyo objetivo básico es "dotar de mejor resiliencia al sistema y de incrementar la garantía sanitaria y de calidad del agua".
Milan destacaba precisamente la calidad con la que sale el agua al consumo humano: "Cada día controlados 12 parámetros de calidad, a los que hay que sumar otros 22 de la estación" lo que permite, según expresó, "garantizar una calidad elevada del agua".
Por su parte, el alcalde, Rubén Viñuales, resaltaba que esta inversión permitirá mejorar la resiliencia, "para poder resistir en tiempos complejos", como ocurrió antes de la llegada del agua del Consorci d'Aigues de Tarragona (CAT): "Es un ejemplo de lo que tenemos que hacer: dar contenido a la resiliencia".
Y todo ello en un momento en que ha llovido mucho: "Esta nueva estación de tratamiento lo que transforma es una vulnerabilidad histórica en una oportunidad para ser menos dependiente de esta agua del Consorci y tener más recursos propios".
Avanzó que en esta estación de Bonavista se invertirán 600.000 euros para una mejora de la presión en el barrio de Buenos Aires. A ellos hay que sumar un millón más para la ampliación de la red de distribución en el norte de Bonavista y en La Canonja.
Felipe Campos, consejero delegado de Ematsa en representación de Veolia, señaló que esta planta "refuerza la seguridad hídrica" y aporta "soluciones técnicas avanzadas, que se traducen en progreso y resiliencia y, sobre todo, en una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de Tarragona".
Campos afirmó que esta actuación se hace en una planta "que integra la máxima capacidad de sus pozos en una única ubicación, dotando a la ciudad de una infraestructura más robusta, preparada para dar respuesta a situaciones complejas".
Una desalinizadora
Por otra parte, el alcalde no descartó la construcción en un futuro de una desalinizadora. Es una idea que ya surgió al principio del mandado de Joan Miquel Nadal como alcalde, allá en los años 80. "Sería ya un plan C", señaló.
Rubén Viñuales avanzó que se había hablado del tema con la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y que podría entrar en los planes quinquenales del Departament. Añadió que hay varias ubicaciones posibles, una de ellas en el puerto.