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La recuperación del cadáver de un hombre de 47 años de edad en el fondo del mar frente a la playa de La Pineda, en Vila-seca (Tarragonès), ha puesto en evidencia un conflicto competencial entre los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil.
Esta descoordinación en quién asumía la búsqueda del desaparecido y la posterior extracción del cuerpo de la víctima (una vez localizada) ha reflejado una falta de coordinación que ha retrasado la recuperación del cadáver 24 horas.
La cronología de este 'error' se inicia la tarde del miércoles 18 de marzo, cuando los Mossos recibieron mediante llamada el aviso de la desaparición de un hombre de 47 años, vecino de Vila-seca, que había manifestado su intención de suicidarse, según señala El País. Según las primeras informaciones, el hombre se habría adentrado en el mar con un kayak y pesos atados al cuerpo. Además la llamada de una familiar de la víctima alertaba de lo que podría hacer.
Tras activar el dispositivo de búsqueda, donde participaron Salvamento Marítimo, Mossos d'Esquadra y la Guardia Civil, los Mossos localizaron el miércoles hacia las 17.25 horas el cadáver, sumergido a unos 3,5 metros y atado a la embarcación con una cuerda o una ancla. En ese momento se desplegaron unidades especializadas, como la Policía Marítima y el grupo subacuático, para proceder a la recuperación siguiendo el protocolo judicial.
Sin embargo, la intervención de una embarcación de la Guardia Civil abrió un conflicto sobre quién debía asumir la actuación. El instituto armado consideró que se trataba de un caso en aguas marítimas de su competencia y decidió intervenir mientras esperaba la llegada de sus propios buzos.
La cuerda se rompe... el cadáver se pierde
Durante la maniobra para arrastrar el kayak y facilitar la extracción del cuerpo, la cuerda que lo unía al cadáver se rompió. La Guardia Civil retiró la embarcación de la víctima, pero el cuerpo quedó sumergido en el agua, perdiéndose así la referencia exacta de su ubicación. La operación tuvo que suspenderse al anochecer del miércoles debido a las condiciones del mar.
Ambos cuerpos han admitido posteriormente una “descoordinación” inicial, explica El País. Los Mossos reconocen que no comunicaron con suficiente antelación la búsqueda en la zona, mientras que la Guardia Civil también asume disfunciones en la actuación conjunta.
Este jueves por la mañana se reanudó el operativo de forma coordinada, aunque sin la referencia del kayak, lo que complicó la localización. Tras una primera inmersión sin éxito, el cadáver fue finalmente recuperado al mediodía por los equipos subacuáticos.
El cuerpo fue trasladado al Port de Tarragona, donde la comitiva judicial autorizó el levantamiento del cadáver. Aunque todos los indicios apuntan a una muerte voluntaria, la autopsia deberá confirmarlo.
Ante lo ocurrido, el juzgado de guardia ha ordenado la creación de un equipo conjunto de investigación, liderado por la Guardia Civil, para esclarecer las circunstancias de la muerte y analizar la actuación de los cuerpos implicados.
El episodio reabre el debate sobre las competencias en actuaciones que se inician en tierra y se desarrollan en el mar, un ámbito donde Mossos d’Esquadra y Guardia Civil ya han protagonizado fricciones en anteriores ocasiones.