Categoría
Tarragona
Antetítulo
Sostenibilidad
Título
Una comunidad de vecinos de Tarragona invierte 1,4 millones en un proyecto para pagar menos luz
Subtítulo
El bloque, de 38 viviendas y ubicado en la Avinguda Prat de la Riba, contaba con muchas deficiencias y tenía problemas para superar la Inspección Técnica. Los Next Generation cubrirán un 80% de la inversión y los vecinos explican que ya notan la mejoría
Autores
Joel Medina
Redactor de Tarragona y Esports

Imagen Principal
Artículo

La comunidad de propietarios del número 23 de la Avinguda Prat de la Riba de Tarragona, compuesta por 38 viviendas, es pionera en ejecutar una instalación de autoncosumo compartido para reducir la factura energética. Decidió actuar con determinación al constatar que, sin una intervención integral, el edificio no superaría la Inspección Técnica de Edificios (ITE). La fachada, erigida en la década de los sesenta, presentaba un notable deterioro, y la eficiencia energética del inmueble resultaba deficitaria.

Ante este escenario, optaron por una rehabilitación ambiciosa. El resultado ha sido una actuación valorada en 1,4 millones de euros –unos 35.000 por propietario– que abarca desde la renovación de la envolvente exterior hasta la implantación del sistema de autoconsumo compartido para la calefacción, solución poco extendida pese a sus ventajas económicas y fiscales.

"En la fachada principal detectábamos problemas de desprendimientos que se arrastraban desde hacía tres o cuatro años", señala el arquitecto técnico del proyecto, Jordi Roig. Fue entonces cuando comenzaron a perfilarse las ayudas europeas Next Generation, que, sin embargo, exigían intervenciones de carácter global, más allá de una actuación puntual. 

"¿Qué hicimos? Extender la planificación a las fachadas perimetrales y a las cubiertas", explica Roig. Todo ello se acompañó de soluciones de aislamiento térmico orientadas a reducir la demanda energética y, en consecuencia, contener los costes.

La intervención fue aún más allá: se sustituyó la antigua caldera de gasóleo –ineficiente y contaminante– por un sistema de aerotermia. "Esto nos permitía alcanzar, en términos globales, un ahorro energético superior al 65%", subraya el técnico. 

Este salto cualitativo facilitó el acceso a una línea de ayudas de los fondos Next Generation que puede cubrir hasta el 80% de la inversión. En este caso, la subvención se estima en torno a los 800.000 euros, de los cuales ya se han percibido unso 400.000.

Para afrontar el desembolso, la comunidad recurrió a un crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO), con condiciones favorables, que permite atender los pagos mientras se tramitan y reciben las ayudas: "Merecerá la pena porque la situación era insostenible", afirma la presidenta de la comunidad, Dolores Padilla. 

"Con el gasóleo, pagábamos unos 200 euros cada quince días y había constantes quejas; ahora abonamos alrededor de 200 euros mensuales, correspondientes a la amortización del préstamo y sus intereses", añade. Una vez finalizadas las obras y recibida la totalidad de la subvención, se realizará un ajuste para determinar la cantidad exacta pendiente por vecino.

¿Qué es la aerotermia?

Marc y Francesc Segura, CEO y director de operaciones de la empresa Solcam Energia, responsable de la ejecución del proyecto –operativo desde diciembre–, explican el sistema: funciona exclusivamente con electricidad, eliminando el uso de combustibles fósiles y alcanzando una eficiencia entre seis y ocho veces superior a la de la caldera. Una parte de esa electricidad (entre un 17% y un 25%) procede de paneles solares fotovoltaicos instalados en la cubierta.

La aerotermia se basa en una bomba de calor situada en el interior del edificio, capaz de extraer energía térmica del aire exterior incluso a bajas temperaturas y convertirla en calor útil para la calefacción. En los meses cálidos, el proceso se invierte, permitiendo evacuar el calor interior hacia el exterior y refrigerar el inmueble. La sinergia entre ambas tecnologías es evidente: la electricidad generada por los paneles solares alimenta la bomba, optimizando el rendimiento.

En este caso, el sistema incorpora varias unidades que operan de forma secuencial: no funcionan simultáneamente, sino que se alternan a diario y trabajan por debajo de su capacidad máxima, lo que prolonga su vida útil. Además, estos equipos contribuyen de manera significativa a la reducción del consumo energético y de las emisiones de dióxido de carbono, algo relevante si se considera que la calefacción es el principal foco de gasto energético en el edificio.

¿Qué implica en la práctica?

En términos operativos, la instalación se traduce en una reducción del coste energético para los vecinos. El sistema de aerotermia se destina exclusivamente a la calefacción –no al agua caliente sanitaria–: el agua calentada en la bomba se distribuye por la red de tuberías hasta los radiadores de cada vivienda.

La temperatura se mantiene homogénea en todo el edificio durante las 24 horas, si bien cada residente decide si activa o no sus radiadores. Para garantizar un reparto equitativo de los costes, se han instalado dispositivos individuales en cada radiador que registran el consumo de cada vivienda, permitiendo diferenciar quién consume más o menos. "Actualmente, la calefacción supone un coste aproximado de un euro y medio diario por vecino", indica Francesc Segura.

Las dificultades del proceso

"A menudo se anuncian líneas de ayuda que, vistas desde fuera, parecen sencillas de tramitar, pero en la práctica resultan complejas, especialmente en el contexto de una comunidad de propietarios", apunta Marc Segura. 

La presidenta lo corrobora: "Hubo un par de propietarios que no estaban de acuerdo, aunque la mayoría sí lo veía claro; era una oportunidad que no podíamos dejar escapar". Para acceder al crédito del ICO fue necesario contar con el respaldo del 80% de los vecinos.

En esta línea, la suma de condicionantes técnicos, administrativos y sociales explica que este tipo de actuaciones siga siendo aún minoritario en el territorio, pese a su evidente potencial en términos de eficiencia energética y sostenibilidad.