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Redactor de Costa
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La pandemia fue un momento de inflexión para muchas empresas. El cierre obligatorio de los negocios empujó a tirar de ingenio para poder seguir facturando. En el caso de La Pepa Chuches, una tienda de golosinas de Vila-seca, sus propietarios decidieron crear una tienda virtual. Su lema sintetiza el espíritu que buscaban: «Tu tienda de chuches de barrio, ahora online». Para darla a conocer, abrieron perfiles en redes sociales y empezaron a colgar vídeos presentando los productos que venden. Hoy, cuentan con una comunidad de más de medio millón de seguidores y mandan golosinas a toda Europa.
Aunque la tienda pertenece a su hermano, Nil Cebrián es la cara visible y el responsable de redes que ha impulsado la marca. El éxito masivo llegó de la forma más inesperada, recuerda, con un vídeo sobre regalices. En las imágenes, Nil mostraba el interior de los cajones de producto y, al abrir uno que estaba vacío, soltó una carcajada espontánea y contagiosa, «como una tetera», recuerda. Ese momento de naturalidad conectó con la audiencia y marcó un antes y un después para el negocio. «A veces, las cosas más sencillas son las que más gustan a la gente», cuenta. Hoy, solo ese vídeo suma 5,2 millones de reproducciones y sus posts en TikTok han recibido 17,8 millones de ‘me gustas’.
El contenido que ofrece La Pepa Chuches es sencillo y cercano. Nil preparando pedidos antes de mandarlos o mostrando productos originales que venden. De hecho, una de las enseñas de la tienda es la gran variedad de golosinas que tienen a la venta, con un catálogo de más de 800 productos en su tienda online. Ofrecen golosinas originales, como unas en forma de aguacate y otras de berenjena que les llegan de un proveedor de Italia, así como refrescos, chocolatinas y dulces de edición limitada que tienen mucho éxito entre los niños y los que ya no son tan niños. «Es verdad que en la tienda de Vila-seca nos compran sobre todo niños, porque estamos al lado de un parque, pero nuestro perfil de seguidor en redes es principalmente adulto», asegura Nil.
Envían desde una sola golosina a cajas enteras y les llegan encargos de todos los rincones de España. Y también de Europa, con especial éxito en Alemania y Francia. «Nos llegan muchos pedidos de pipas y frutos secos que allí no encuentran. Gente que nos conoce porque le aparece algún vídeo nuestro, entra a la tienda y acaba haciendo un pedido», explica.
Sobre cómo gestiona los mensajes de odio que manchan todas las redes sociales, Nil explica que opta por obviarlos. En lugar de alimentar polémicas, prefiere centrarse en las críticas constructivas: «Es imposible evitar comentarios malos. Tengo muy asumido que, haga lo que haga, me van a criticar. Si son comentarios constructivos, se agradece y siempre intento mejorar las cosas». Además, se queda con los mensajes positivos y con las visitas que le hacen fans de toda España que se acercan a la tienda después de seguirlo a través de las redes.
Debido al crecimiento, el espacio en Vila-seca se quedó pequeño y hace dos años abrieron una segunda tienda en Reus, que ahora centraliza toda la operativa online. La inauguración fue el termómetro definitivo de su impacto: una cola de horas de seguidores esperando para entrar confirmó que el fenómeno había traspasado definitivamente las pantallas. Al final, el secreto de su éxito reside en haber hecho realidad su propio lema: seguir siendo «la tienda de barrio de toda la vida», pero abierta al mundo entero a través de un clic.