Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Redactor
Imagen Principal

Artículo
Dos municipios tarraconenses se han colado en la lista de paraísos fiscales del motor. Se trata, en concreto, de dos pequeñas poblaciones del Alt Camp, Figuerola del Camp y Bràfim, donde pagar el impuesto de circulación cuesta la mitad que en Tarragona capital. Ambas poblaciones han sido incluidas en el listado elaborado por la asociación de defensa del conductor Automovilistas Europeos Asociados (AEA).
Un estudio de la entidad analiza «las grandes diferencias de fiscalidad que existen en los municipios españoles respecto del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) y la existencia de auténticos paraísos fiscales».
Este tipo de políticas fiscales se ha convertido en un recurso de estos dos ayuntamientos para incrementar sus presupuestos. La clave es que empresas con enormes flotas de vehículos los matriculen en esas localidades, aprovechando esa baja fiscalidad. El beneficio es recíproco: las firmas ahorran con ese trámite y el consistorio incrementa los ingresos de sus arcas públicas para ganar músculo económico.
Con esa intención Bràfim tomó esa decisión. «Buscábamos recursos económicos y hace un par de años pensamos en rebajar la tasa para ser atractivos y competitivos», cuenta el alcalde, Xavier Rius. Con una población de 695 habitantes, en 2024 se matricularon 802 vehículos a nombre de empresas. La cifra aún creció más en 2025 y llegó a 1.134. Según el informe de AEA, la ratio el año pasado sale a 1,62 vehículos por cada habitante.
Rius se muestra satisfecho por el resultado: «Los efectos ya se notan. Por ejemplo, solo por los vehículos de una empresa ya ingresamos 80.000 euros. Esta decisión nos ayuda después a poder invertir en el pueblo». Por un lado, el ayuntamiento sondea el interés de estas empresas y, por el otro, son las mismas corporaciones las que buscan condiciones más beneficiosas para sus operaciones. Compañías de automoción, otras dedicadas al renting o a los vehículos de sustitución acuden a estas localidades atraídas por bonificaciones o tasas bajas de matriculación.
Pongamos como muestra el rango de caballos fiscales (CVF) más común en los turismos, que se sitúa generalmente entre los 8 y los 11,99 caballos fiscales. En Bràfim la cantidad a pagar es de 34,08 euros y en Tarragona capital 68,16.
Algo similar sucede en Figuerola del Camp. «Vienen empresas con coches de sustitución y de renting, que tienen mucho volumen y les sale más barato. Un 5% de nuestro presupuesto depende de esto», indica el alcalde, Joan Vilà.
El edil tiene claro el posicionamiento municipal: «Queremos ser un Rajadell 2. Al final es dinero para el pueblo». Se refiere a un municipio de Barcelona también incluido en esa relación de paraísos fiscales, donde la media es de casi ocho vehículos por vecino.
A solo 17 kilómetros de Bràfim, en Figuerola del Camp, con un censo de 342 personas, en 2024 se matricularon 242 vehículos a nombres de empresas. El dato se alzó a 348 en 2025. La ratio es de 1,01 vehículos por cabeza. Igual que sucede en Bràfim, en líneas generales, se paga la mitad que en Tarragona capital.
Empresas de alquiler
La asociación AEA reconoce que «numerosas empresas de alquiler y de renting han concentrado la matriculación de sus flotas en pequeños municipios en los que han abierto sucursales por su favorable tratamiento fiscal».
Este impuesto se abona en función de la potencia fiscal del vehículo, en el caso de turismos; en función de la cilindrada, en el caso de las motos; y el peso y número de asientos, en el caso de los camiones y autobuses, respectivamente, de acuerdo con una tarifa mínima establecida para todo el territorio nacional, a excepción del País Vasco y Navarra.
Sin embargo, la ley permite a los ayuntamientos subir discrecionalmente dichas cuotas. Pueden llegar a cobrar hasta el doble de la tarifa mínima. Esa situación ocurre en ocho de las 52 capitales de provincia, según recoge el informe de AEA. La ley también permite aplicar bonificaciones de hasta el 75% en función del carburante y las características de los motores.
El estudio, en el apartado que dedica a Catalunya, denuncia que, si se tienen en cuenta las capitales, «los automovilistas residentes en Barcelona, Lleida y Tarragona pagan un 15,5% más en impuestos locales que los empadronados en Madrid; un 15,7% más que los residentes en Valencia o un 100% más que los domiciliados en Santa Cruz de Tenerife».