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Redactor de Tarragona y Esports
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Tarragona no aparecerá este año en el estudio que, en 2025 y 2024, la había situado como la segunda ciudad europea –de las 115 analizadas en 25 países– con más consumo de cocaína por cada 1.000 habitantes: 1.483 mg/día el año pasado y 1.464 mg/día el anterior.
¿Por qué no? La Empresa Municipal d’Aigües Mixtes de Tarragona ha decidido que, "por criterios técnicos", se desmarca del estudio, impulsado por la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA, por sus siglas en inglés), y no aportará datos al considerar la metodología del trabajo como algo poco fiable y poco representativa a nivel español y europeo.
Por contra, tanto los impulsores del estudio, que analiza más drogas (cannabis, anfetamina, metanfetamina, MDMA y ketamina), como fuentes del grupo que realiza el análisis en Tarragona –pertenecientes a la Universitat Rovira i Virgili (URV)– defienden su trabajo, argumentando que es una tarea profesional y también auditada.
Fuentes de la empresa municipal de aguas enumeran varios de los puntos de fricción. El primero es que "la ciudad de Tarragona y municipios del entorno vierten sus aguas residuales en dos estaciones de tratamiento, y las muestras analizadas en este estudio solo provienen de una de estas instalaciones".
Esas dos estaciones son las de Tarragona –ubicada en el Port y que recibe las aguas de Constantí, Els Pallaresos y Tarragona (zona de Ponent, Sant Pere i Sant Pau, Sant Salvador, polígonos y Eixample)– y la de Altafulla –situada cerca de Ferran y que trata las aguas del municipio altafullense, El Catllar, La Riera de Gaià y Tarragona (la zona de Llevant)–. Solo se utilizan muestras de la planta del Port, lo que a juicio de Ematsa limita el análisis.
El segundo de los motivos que argumenta la empresa es que "el volumen de agua residual tratada y la correspondencia con el número de habitantes es una de las debilidades que señala el estudio; en el caso de Tarragona, además se añade que las muestras son solo de una planta y a esta llegan las aguas residuales de poblaciones vecinas, no solo de Tarragona".
En esta línea, el estudio afirma que "surgen desafíos adicionales debido a las incertidumbres asociadas con el comportamiento de los biomarcadores seleccionados en el alcantarillado, los métodos de retrocálculo y los enfoques para estimar el tamaño de la población analizada".
"Se están realizando esfuerzos para mejorar los métodos. Por ejemplo, se ha trabajado para superar una importante fuente de incertidumbre relacionada con la estimación del número de personas presentes en una cuenca de alcantarillado en el momento de la toma de muestras. Esto implicó el uso de datos de dispositivos móviles para estimar mejor el tamaño poblacional", añaden los impulsores.
Otro de los puntos discutidos yace en la representatividad o no de este análisis, que engloba, según su página web, 115 ciudades de 25 países no solo de Europa, sino que también hay registros de América del Norte, del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
"En España, solo analiza los datos de Barcelona, Castellón, Lleida, Santiago de Compostela y Tarragona; y, en Europa, no hay datos de países como por ejemplo Francia", explican desde Ematsa.
Principalmente, los países objeto de este análisis se sitúan en el centro del continente, y también hay muchos puntos en el norte. El agente que lidera este estudio, además de la EUDA, es el Grupo de Análisis Central de Aguas Residuales - Europa (SCORE), creado en 2010.
"Se considera que las conclusiones que se extraen no cuentan con rigor representativo en el ámbito geográfico ni en el muestreo; como consecuencia, posicionan a Tarragona en una clasificación incorrecta porque parte de un muestreo parcial y de una base territorial claramente insuficiente que contribuye a unos resultados sesgados y lejanos a la realidad de la ciudad", sentencian desde la empresa municipal.
El gerente de Ematsa, Daniel Milán, critica el muestreo: "Las muestras las cogimos nosotros, y no son muestras reunidas para esto específicamente, sino que son muestras internas de control de proceso, y, además, incluyen las aguas de retorno (el agua sucia de los diferentes procesos de la depuradora)". Sobre esto, fuentes del grupo de la URV que realiza el análisis manifiestan que "se explicó a Ematsa cómo había que coger las muestras y siempre habían dicho que lo habían hecho de esa forma".
Dichas muestras deben pertenecer a una semana entre marzo y mayo, período elegido para que los resultados no estuvieran contaminados por vacaciones o festivos locales. Lo que se analiza posteriormente en el laboratorio es el metabolito que genera el cuerpo una vez que consume la droga en cuestión, hecho que evita que pueda detectarse en el análisis droga que haya sido lanzada por el retrete y no consumida, por ejemplo.
"En un inicio, pensábamos que la URV estaba llevando a cabo un estudio puntual y que estaba poniendo a punto los métodos; en ese sentido ningún problema", subraya Milán, que también manifiesta que "muchos laboratorios de este estudio no están acreditados y cada uno utiliza su método".
Desde la EUDA explican al Diari que el método de recogida, muestreo y análisis "sí" que es el mismo. El grupo de la URV y la coordinación del estudio a nivel estatal apuntan, sin embargo, que es muy similar, no igual al 100% porque, explican, depende de los instrumentos utilizados. Eso sí, mantienen que este factor no altera los resultados.
En este sentido, todos los laboratorios de los que se publican datos han superado un ejercicio interlaboratorio: reciben unas muestras sin saber lo que contienen, las analizan y envían los resultados. Si un laboratorio no supera este ejercicio en alguna droga, no se reportan sus resultados, aclaran los impulsores.
Sin embargo, el gerente de Ematsa mantiene que "cuando se habla de microgramos por litro, cualquier mínima diferencia de análisis puede generar una alteración de un alto porcentaje hasta en laboratorios acreditados".
En Tarragona, es el Grup de Cromatografia i Aplicacions Mediambientals de la URV el que trabaja en la exploración de contaminantes en muestras ambientales. Las drogas llegan a las aguas residuales a través de la orina, ya sea la propia sustancia porque no está del todo asimilada o el metabolito que genera el cuerpo una vez que la consume.
Lo que se detecta en esos análisis son los metabolitos de la cocaína (llamados benzoilecgonina), los del cannabis (11-nor-9-carboxi-delta-9-tetrahidrocannabinol) y la anfetamina, la metanfetamina y el éxtasis.
En el caso de la cocaína, pues, lo que se tiene en cuenta es la sustancia que se genera una vez que ya se ha consumido, por lo que no hay duda de que los datos se centran en la droga que ha pasado por el cuerpo humano.
En consecuencia, a partir de las concentraciones de las aguas residuales, los caudales de entrada y el número de habitantes, puede calcularse el consumo en miligramos diarios por cada 1.000 habitantes, que es el dato que proporciona el proyecto SCORE.
La cocaína es, tras el cannabis, la segunda droga ilícita más consumida en Europa, aunque los patrones de consumo difieren entre países. En esta línea, el sur es el que tiene unos registros más altos, pero nada demuestra que Tarragona sea la segunda ciudad en consumo.
El Diari se puso en contacto con cuerpos policiales, sanitarios y sociales cuando aparecieron los datos del estudio el pasado año, y estos expertos no encontraron algún motivo que permitiera acreditar de forma fehaciente y meridiana los datos que marca el estudio, que multiplican los registros de Barcelona.
El consumo de cocaína puede producir problemas físicos y psicológicos además de adicción. El consumo habitual afecta al funcionamiento cerebral y puede provocar trastornos psíquicos como ideas paranoides (de persecución, de grandeza…) o depresión, y desencadenar cuadros de psicosis y esquizofrenia. También provoca daños muy importantes en los sistemas circulatorio y respiratorio y complicaciones neurológicas y gastrointestinales.
A estos daños hay que añadir los propios de la vía de administración. Si la vía es nasal puede provocar pérdida del olfato, hemorragias nasales, ronquera o incluso la perforación del tabique nasal; en el caso de inyectarse puede provocar reacciones alérgicas a la propia droga o a algunos de los componentes con los que se adultera, así como enfermedades infecciosas asociadas a la vía endovenosa (VIH, hepatitis, etc.).
La dependencia de la cocaína es una de las más intensas. La supresión de su consumo tras un período prolongado da lugar a un fenómeno de rebote, caracterizado por somnolencia, depresión, irritabilidad...
En Tarragona provincia, existen el Centre d’Atenció i Seguiment a les Drogodependències (CASD) de la capital –ubicado en el Hospital Joan XXIII–, el de Reus –en el Hospital Sant Joan– y el de Tortosa –en el Hospital de la Santa Creu–.
Se trata de centros ambulatorios públicos donde se atiende de forma personalizada a cualquier persona con problemas por consumo de drogas, ya sean legales o ilegales, y también a su familia