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El Club Bàsquet Tarragona ha anunciado este lunes la ruptura de relaciones institucionales con el Club Bàsquet Valls tras los incidentes registrados el pasado sábado 28 de marzo en el pabellón Joana Ballart, durante el derbi de Tercera FEB.
Según el comunicado del club tarraconense, desde el inicio del encuentro se vivió un clima de extrema tensión con cánticos reiterados, insultos y amenazas dirigidas a jugadores, afición y representantes del CBT. La entidad lamenta que no se produjera intervención efectiva por parte del club local para frenar los comportamientos hostiles, lo que, a su juicio, contribuyó a agravar la situación.
El episodio más grave, según expone el CBT, fue la agresión sufrida por un aficionado del conjunto cebetista, un hecho que el club condena "de manera rotunda" y ante el que ha expresado su total apoyo a la víctima, ofreciéndose a colaborar en cualquier acción legal que decida emprender. Incluso, el club estudia personarse como acusación particular en el procedimiento penal abierto.
La entidad también asegura que ya se habían mantenido contactos previos con la representación territorial de la Federació Catalana de Bàsquet y con el propio CB Valls ante la posibilidad de que el partido fuera considerado de riesgo, con el objetivo de reforzar las medidas de seguridad.
Sin embargo, el CBT denuncia deficiencias en la organización del encuentro, como la falta de control de accesos y la presencia de bebidas alcohólicas en el interior del pabellón, circunstancias que consideran especialmente graves en un contexto de alta tensión.
El club tarraconense enmarca estos hechos dentro de un clima previo de hostilidad que, según su versión, no es nuevo. Recuerda episodios anteriores, como un intento de agresión a un jugador en un partido de Lliga Catalana, así como unas supuestas declaraciones atribuidas a un representante del CB Valls en las que se habría hecho referencia a amenazas de extrema gravedad en una conversación mantenida meses atrás. "Os esperarán con bates de béisbol", asegura el comunicado.
Frente a ello, el CBT pone en valor el comportamiento de su afición, que —según el comunicado— mantuvo en todo momento una actitud ejemplar, centrada exclusivamente en el apoyo al equipo, sin provocar incidentes ni responder a las provocaciones.
Llamamiento a las Federaciones
Ante la gravedad de lo sucedido, el club solicita a la Federación Española de Baloncesto y a la Federació Catalana de Bàsquet la apertura de las medidas disciplinarias que correspondan, así como la intervención de la Generalitat de Catalunya a través de sus organismos competentes para garantizar la seguridad en las competiciones.
Finalmente, el CBT lamenta que el comunicado emitido por el CB Valls no incluya —según su interpretación— una disculpa explícita hacia el aficionado agredido, un aspecto que la entidad considera especialmente significativo.
El Club Bàsquet Tarragona concluye subrayando que sus canales oficiales son la única fuente autorizada de comunicación institucional, desvinculándose de opiniones o mensajes difundidos por terceros en redes sociales o grupos de aficionados.
Un partido que debía ser una celebración del baloncesto terminó, según la versión del CBT, convertido en un episodio marcado por la tensión, la ruptura y la pérdida del espíritu deportivo.