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Reus tendrá a medio plazo la que sería la primera planta en Catalunya para reciclar las palas de los aerogeneradores de parques eólicos y la segunda en España. Se trata de una iniciativa a cargo de la empresa catalana Centre de Gestió Mediambiental (CGM) que acaba de recibir una subvención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El proyecto lleva por título ‘Planta de reciclado y valorización de palas de aerogenerador en la nueva planta de CGM’. Se le ha asignado una ayuda de 1,8 millones de euros en el marco del programa ‘Instalaciones de reciclaje y/o segunda vida de palas de aerogeneradores’. Se trata de la convocatoria Renocicla de ayudas al impulso de la economía circular de bienes de equipo para renovables.
La inversión en Reus, según confirma la compañía, oscilará entre los 10 y los 12 millones y supondrá la creación de unos 25 empleos. En estos momentos, la firma ya ha solicitado las licencias pertinentes. La ayuda concedida está sujeta a las condiciones que establece el Ministerio, que marca un plazo de tres años a partir de ahora, hasta marzo de 2029, para ejecutar los trabajos.
Una apuesta estratégica
La planta destaca por su valor estratégico, desde el punto de vista sectorial pero también territorial, como indica Mariano Mestres, CEO de la compañía: «Es una planta de economía circular del Camp de Tarragona, que debe estar preparada para todos los retos que vienen, en clave sostenibilidad, y también para hacer más competitivo a todo el territorio».
Mestres señala que el proyecto tiene una vocación «solidaria» en el sentido en que «buscamos hacer instalaciones que aporten valor y que, como en este caso, no existan aún». Proyectos de este tipo responden a la pregunta sobre qué hacer con los molinos de viento y, sobre todo, con sus palas, una vez pasa el tiempo y tienen que ser sustituidos. «Hay una cantidad de material que tendrá que ser sustituida y este proyecto va en la línea de dar una segunda vida», cuenta Mestres.
La elección de Reus no es casual. «Estratégicamente tiene todo el sentido del mundo hacerlo aquí, hay una lógica industrial de hacerlo en lo que consideramos un 'hub' de energía eólica, por la gran cantidad de parques que hay, pensando por ejemplo en las Terres de l’Ebre y en todos esos aerogeneradores que se irán sustituyendo», cuenta el máximo responsable de la empresa. Un ejemplo reciente del necesario reemplazo se ha dado en Les Colladetes, en El Perelló: 54 aerogeneradores de hace más de 20 años se suplen por seis turbinas de última generación.
La ayuda estatal es un espaldarazo y una validación a la apuesta empresarial. «Es una confirmación a que trabajamos en una buena dirección. Para nosotros es un salto al vacío, pero creemos en algo así. Identificamos necesidades y vamos a por ello, aunque aún es algo lejano y tienen que pasar muchas cosas para acabar llevándolo a cabo», dice Mestres.
El reto es conjugar los calendarios de las ayudas con los tempos de las licencias. La subvención ministerial concedida permitirá confeccionar una planta más ambiciosa y con más capacidad. Si, por plazos, finalmente no se puede aprovechar, la empresa tiene previsto seguir con su propuesta y hacerlo en Reus. Según el Ministerio, las instalaciones tendrán una capacidad de tratamiento de 1.200 toneladas de residuos al año.
El sector aplaude esta idea de negocio. Jaume Morron, consultor en comunicación de proyectos de renovables y exgerente de EolicCat, considera que la subvención a CGM «es una grandísima noticia porque viene a solucionar parte de lo que es una preocupación para la industria eólica».
Morron admite que «estamos ante una cuenta pendiente, algo que hasta ahora no estaba solucionado». El experto señala que «ahora se están haciendo palas 100% reciclables y se están desarrollando otros métodos de reciclaje de materias primas». «Muchas palas están guardadas directamente en campas y otras se están vendiendo para darles una segunda vida», señala Morron.
La vida útil de un aerogenerador está en torno a los 25 años, aunque puede extenderse hasta los 30 con un mantenimiento correcto. Los materiales con los que están fabricados son en su mayoría compuestos, como es la fibra de vidrio, la fibra de carbono o distintas resinas, por lo que separarlos para llevar a cabo el reciclaje es especialmente difícil y caro.
Según cifras de WindEurope, la repotenciación implica que en los próximos tres años unas 14.000 palas podrían ser desmanteladas en Europa. Estas aspas no generan emisiones tóxicas pero son un importante desperdicio de recursos. Por ello, asociaciones como la europea WindEurope abogan desde hace años por que se prohíba su depósito en vertederos.
El programa Renocicla se alinea con la estrategia del PERTE de Economía Circular y, según el Ministerio, «contribuirá a impulsar la renovación de equipos obsoletos, incorporar un porcentaje creciente de materias primas secundarias en los procesos de fabricación y recuperar materiales valiosos y críticos» .
Cita
«Será una planta para hacer más competitivo a todo el territorio del Camp de Tarragona», dice
Mariano Mestres,
CEO de Centre de Gestió Mediambiental