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Sucesos
Título
Izan, el joven con discapacidad agredido en L'Arboç: “Las disculpas no me valen de nada”
Subtítulo
No contó nada en casa “por vergüenza”. Toni, un amigo que vio el vídeo en redes sociales, alertó a Mossos y animó a Izan a denunciar. El padre: “Pido a Dios que no me ponga al agresor delante”
Autores
José Manuel Baselga
Redactor de Costa al Baix Penedès

Imagen Principal
Imágenes publicadas en redes sociales del chico agredido y de un momento de la agresión
Imágenes publicadas en redes sociales del chico agredido y de un momento de la agresión
Artículo

«No me valen de nada las disculpas», ha dicho Izan al Diari. Izan, de 19 años y una discapacidad del 45%, sufrió una brutal paliza a manos de otro joven, mientras dos compinches del agresor, menores de edad, grababan los puñetazos, patadas y vejaciones. Los dos que grabaron la agresión han publicado unos vídeos pidiendo perdón, uno de ellos junto a su madre.

Izan permanece en su casa, con miedo a salir solo a la calle, explica su madre, Yolanda. Todavía tiene pesadillas. Los primeros días después de la agresión, se despertaba con el pijama mojado, ha explicado el mismo Izan. La paliza ha motivado repulsa en toda España, además de numerosas muestras de solidaridad en L’Arboç, localidad donde vive Izan.

«Me sabe mal porque eran personas que consideraba mis amigos. Alguna vez he dado la cara por ellos. Uno ha estado en mi casa comiendo y yo he estado en su casa con mi hermana», explica Izan. Tras la agresión no lo contó en casa. «Me daba vergüenza. Y si padre me iba a defender, si le hiciera algo podía tener problemas».

El agredido explica que fue engañado por quienes creía sus amigos: «Me dijeron que bajara a la calle a tomar un café». Ya en la calle, le prepararon una encerrona y, mientras uno le golpeaba y humillaba, otros dos grababan la escena en sus teléfonos móviles.

Amenazas de muerte 

Cuando los agresores permitieron que Izan se fuese, bajo amenaza de no denunciar los hechos porque si no lo mataban, Izan no contó nada en casa. Por miedo. Por vergüenza. Sus padres no se enteraron hasta que los Mossos acudieron a explicarles lo sucedido.

El aviso que activó la investigación policial vino de Toni, un amigo de Izan. Toni vio las imágenes de la paliza que ya corrían por redes sociales y acudió a casa del agresor, donde se habían escondido él y sus dos compinches. Toni les pidió explicaciones, en vano.

Acudió entonces a la Policía Local y desde allí activaron a los Mossos, que iniciaron la investigación y arrestaron al agresor, mayor de edad, y un menor el día 24, y a otro menor dos días después. Los tres están denunciados por robo con violencia (robaron 40 euros a Izan), intimidación y trato degradante y vejatorio. El caso está ya en manos de la Fiscalía.

El padre de Izan, Servando, califica el ataque como «el de un neandertal. ¿Hacer eso a un supuesto amigo?». Servando señala que no ha podido ver entero el vídeo de la agresión: «Me he derrumbado». Sobre el agresor, dice: «No lo voy a buscar pero pido a Dios que no me lo ponga delante. Espero que pague todo lo que ha hecho». 

Los padres de Izan, el propio Izan y su amigo Toni, dudan de la sinceridad de los que grabaron el vídeo expresando arrepentimiento. «Están arrepentidos de que les hayan pillado, no de lo que han hecho. Porque lo que han hecho no es humano».

Para Izan, «lo hacen obligados». «Si de verdad lo sintieran el día antes del juicio, aunque no pudieran acercarse y vinieran y se arrodillasen. Ahora el perdón no vale de nada. El daño ya está hecho».

El padre de Izan reitera que «es tan culpable el que agrede como el que graba. ¿Por que no usaron el teléfono para llamar a la policía? En vez de eso, quieres llenar tu ego con un vídeo inhumano».

Mensajes de apoyo

Izan está recibiendo multitud de mensajes de apoyo y de condena a las agresiones. La reacción da algo de calor a la familia. Toni, el amigo, señala que «ya estamos concienciando». Es un paso. Izan agradece el valor de Toni. «Si no fuese por Toni, no hubiese tenido la valentía de explicarlo».