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Redactora de Costa
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Se alza brillante en las alturas, pequeña pero imponente entre los tonos rojizos de la piedra y sus particulares formas dibujadas por la erosión. Y, en los días de mayor afluencia, llega a recibir a más de 300 visitantes. La Ermita de la Mare de Déu de la Roca, todo un símbolo de Mont-roig del Camp, luce de nuevo su mejor cara tras someterse a trabajos de rehabilitación que han blindado su conservación por muchos más años. La intervención ha servido, además, para recuperar un elemento singular: los canales de agua presentes en toda la parte posterior del recinto.
Las labores culminaron a finales de 2025, tal como concreta el Ayuntamiento, a falta todavía de retirar los andamios. En la reforma del conjunto mariano, que es Bien Cultural de Interés Nacional desde 2022, se han invertido unos 170.000 euros, 95.000 procedentes de una subvención de la Generalitat.
«Es un referente de Mont-roig y conocido en las comarcas de Tarragona, muy valioso, y queremos seguir preservándolo al máximo», apunta Elvira Montagud, concejala de Cultura. Pepe Milà, jefe de la oficina de proyectos municipal, añade: «Los trabajos se han centrado en consolidar el edificio, restaurar patologías en el envolvente y algunos temas estructurales».
El santuario lo integran la Ermita de la Mare de Déu de la Roca –el foco de esta puesta al día– y la Capilla de Sant Ramon. Las fachadas combinan la piedra vista y el acabado de cal blanca hacia el exterior, tan característico. La lluvia y el viento habían deteriorado algunas partes y provocado desprendimientos en los revestimientos. Y en los techos asomaban tejas rotas y desagües atascados, con humedades. También se detectaron carcoma y termitas.
La ermita excavada en la roca, de la que existen referencias desde 1230, viene de vivir periodos de «destrucción, abandono, olvido y reconstrucción», tal como recuerda el proyecto, firmado por el arquitecto Pau Jansà. La rehabilitación, «necesaria para garantizar la estabilidad del edificio y su conservación», ha tenido en cuenta en el enclave, en la sierra de Colldejou, como «punto de referencia del paisaje» de Mont-roig. Ha incidido en los sistemas de circulación de agua y en la participación del santuario en la ruta Mirar, Miró, Mont-roig. La prioridad ha sido «mantener la autenticidad» del conjunto.
Los tramos de fachada perjudicados se han restituido y limpiado, y se les ha aplicado un tratamiento contra las goteras. En las cubiertas, se han reemplazado tejas y conductos. Los techos se han saneado y se han protegido contra las plagas, y se ha reemplazado una cercha. Los canales construidos en la piedra se han desenterrado –estaban tapados por restos vegetales– y se han reparado murillos. En total, la actuación ha abarcado más de 2.500 metros cuadrados.
Los restos de vegetación que cubrían por completo los canales de agua perfilados en la piedra se han retirado.
