Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Imagen Principal

Artículo
Tras terminar la novela, una nota de la autora, Claire Lynch, presenta algunos datos históricos relevantes para comprender mejor tanto la trama de “Un asunto de familia” como su singularidad y originalidad. Uno de estos datos es que, en la década de 1980, periodo en el que tiene lugar una parte de la historia narrada, en el Reino Unido un 90 por ciento de las madres lesbianas implicadas en casos de divorcio perdieron la custodia legal de sus hijos.
En pleno “thatcherismo”, la homosexualidad fue demonizada y el hecho de amar a otra mujer podía ser visto como una perversión incapacitante de criar a una hija o un hijo a ojos de la ley. Este hecho histórico, desconocido para la mayoría, y extrapolable a otros países u otras leyes, es nuclear para entender el triángulo dramático que se teje entre los tres protagonistas: Dawn, Heron y Maggie.
Tras enamorarse de otra mujer, la primera decide divorciarse del segundo, dando inicio a un conflicto para decidir la custodia sobre la tercera en discordia. La situación podría llevarse a un territorio de lo lacrimógeno y la exploración de la fibra emocional, sin embargo, la novela de Lynch encuentra en el intervalo de los 40 años -1982 y 2022- que separan los acontecimientos relatados un dispositivo literario para narrar los hechos con sutileza, profundizando en las consecuencias emocionales de lo ocurrido.
Título: Un asunto de familia Autora: Claire Lynch Editorial: Random HousePrecio: 20,90€
Las idas y venidas entre el pasado y el presente que estructuran el libro no solo funcionan como planteamiento narrativo, sino que permiten profundizar en la perplejidad de contemplar cómo en el pasado reciente existían leyes homófobas que condicionaron la vida de muchas personas y, especialmente, de muchas mujeres. El solo acto de visibilización de esta realidad histórica es relevante de por sí, pero además aporta una variante interesante, y poco habitual, en los relatos o ficciones alrededor de la custodia de los hijos: esta vez es la madre la que por ser fiel a sí misma y a lo que siente se ve obligada a desaparecer de la vida de Maggie, convirtiéndose en una figura ausente, prácticamente un fantasma.
Claire Lynch encuentra en el personaje de Dawn la figuración perfecta de lo que es vivir una vida de forma íntegra, a contracorriente de lo que el sistema impone por múltiples vías: social, judicial, económica, familiar... Por ello, la Maggie madura, no solo debe confrontarse al hartazgo y erosión de la relación con su marido, sino también al progresivo descubrimiento de lo acontecido durante su infancia y a la aceptación de que el ejercicio de la maternidad pasa por ser fiel al deseo y a la identidad de una misma, aunque esto suponga distanciarse de su propia hija. El juego temporal de la novela permite dar continuidad en el despertar de una conciencia tanto en Dawn como en Maggie, ofreciendo una lectura revisionista de cómo a pesar de la abolición de determinadas leyes persisten determinados comportamientos o juicios morales hacia el otro diferente. Las persecuciones del hoy no son tan distintas de las del ayer de forma que personajes como el de Dawn alumbran los primeros pasos de cualquier movimiento en favor de la política de la diferencia.
