Categoría
España
Antetítulo
Salud
Título
Posible nueva terapia para la psoriasis gracias a un fármaco contra la leucemia
Subtítulo
El dasatinib, ya aprobado para ciertos tipos de leucemia, reduce la inflamación de la piel y podría aplicarse de forma localizada, abriendo nuevas vías para tratar la enfermedad crónica
Autores
EFE

Imagen Principal
Manos sosteniendo unas pastillas
Manos sosteniendo unas pastillas
Artículo

Un fármaco aprobado para tratar ciertos tipos de leucemia, el dasatinib, ha mostrado capacidad para reducir la inflamación asociada a la psoriasis, una enfermedad crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo y provoca enrojecimiento, descamación y engrosamiento cutáneo.

La investigación, realizada en modelos experimentales, fue liderada por científicos del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid (CBM‑CSIC‑UAM), y sus resultados se publican en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.

La psoriasis se desencadena cuando el sistema inmunitario se activa de forma excesiva, generando sustancias que irritan la piel. El estudio identifica un mecanismo hasta ahora desconocido que controla la producción de moléculas inflamatorias clave en la enfermedad.

Un “interruptor” que detiene la inflamación

Los investigadores comprobaron que el dasatinib bloquea una vía específica del sistema inmunitario, funcionando como un interruptor que detiene el proceso inflamatorio. Esto impide el engrosamiento de la piel característico de la psoriasis al interferir con la comunicación entre las células inmunitarias.

Los efectos se observaron tanto cuando el fármaco se administraba de manera sistémica, llegando a todo el organismo a través de la sangre, como cuando se aplicaba directamente sobre la piel. Esto abre la posibilidad de desarrollar cremas localizadas, reduciendo la exposición del resto del organismo al medicamento.

Aunque serán necesarios más estudios para evaluar su seguridad y eficacia en pacientes con psoriasis, el hallazgo abre nuevas vías para el desarrollo de terapias contra enfermedades inflamatorias crónicas que compartan un mecanismo similar.