Categoría
La Plumilla
Título
Entrada en Jerusalén
Autores
Antoni Coll i Gilabert
Exdirector del Diari de Tarragona

Artículo

Este año el Domingo de Ramos no llenará de turistas Jerusalén, la ciudad santa de las tres religiones monoteístas, la capital que estableció David, la que vio la entrada de Jesús en medio de aclamaciones del pueblo que le saludó con palmas y ramas de olivo.

Jesucristo no entró en carroza, como los reyes de la tierra, ni a caballo, como los guerreros victoriosos, sino a lomos de un asno prestado, según cuentan los evangelistas. Con ello, afirman, se cumplió la profecía de Zacarías enmarcada en Jerusalén: «No temas, hija de Sión, mira que viene tu rey montado en un pollino de asna».

El viejo profeta, cinco siglos antes de Cristo, añadió en su augurio algo que merecería ser escuchado con atención hoy más que nunca en Israel: «Él destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén, romperá el arco de combate y proclamará la paz a las naciones».