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A los conductores que usan la carretera T-11 a menudo, la presencia de un turismo volcado forma parte del paisaje urbano. Pero para los que no circulan de forma habitual por este punto de la carretera entre Reus y Tarragona, el monumento del coche volcado impresiona nada más llegar a la rotonda.
Desde el pasado 10 de marzo, el vehículo sigue encastado lateralmente en el interior de la rotonda. Allí se produjo el accidente en la noche de aquel martes y el conductor fue atendido con heridas.
El accidente, el segundo en 24 horas, reabrió el debate de la velocidad en este kilómetro 15 de la T-11, la carretera de doble carril que une Tarragona y Reus y prosigue por la N-420 hacia el interior del Priorat y más allá.
El coche sigue en la rotonda hasta que el titular del vehículo, mediante el seguro, active un plan de extracción en este punto de la T-11. El vehículo, mientras, es un monumento a la reflexión para los conductores que llegan a altas velocidades en esta rotonda a la altura del polígono comercial Les Gavarres.
El coche, indirectamente, genera una campaña perfecta para la DGT o el Servei Català de Trànsit. Solo la presencia del vehículo destrozado, ladeado y muy cerca del agujero de la rotonda (protegido por una malla tras un accidente mortal de hace unos años) ya transmite un mensaje claro para los conductores que pisan demasiado fuerte el acelerador a pesar de las señales y las bandas rugosas que alertan de la llegada de una rotonda.
Cabe recordar que este punto de la T-11 ya tiene medidas de seguridad activadas para evitar accidentes como el del día 10 y 11 de este mes. Se pasó de tres a dos carriles, se limitó la velocidad a muchos metros de la entrada en la rotonda y hay bandas rugosas que alertan de que se debe circular más lento ante el inminente ceda el paso que aparecerá en la rotonda.
Aun así, los accidentes (no tan graves o visualmente impactantes como este) son frecuentes entre los conductores que entran y salen de la rotonda. Y las medidas de seguridad o de gestión de tráfico a veces son desoídas por los propios conductores.
Mossos, a raíz de los dos accidentes, activó un control (hace otros aleatorios en este punto) y pudo comprobar el exceso de velocidad de algunos de los miles de coches que pasan a diario por este punto estratégico de las comunicaciones entre Reus y Tarragona.