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Redactor de la secció Tarragona
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Tarragona es desde el pasado jueves el epicentro del baloncesto español con la disputa de la Copa de la Reina en el Palau d’Esports. De hecho, Catalunya es el gran motor estatal del deporte de la canasta, con cinco de los 18 equipos que compiten en la Liga ACB: Barça, Penya, Manresa, Girona y Lleida. La cifra puede aumentar a seis si se incluye al Andorra, que forma parte de la Federació Catalana de Basquetbol (FCBQ).
Un ejemplo de la relevancia que tiene el mundo de la canasta en el Principat es que cinco de los 17 consellers del Govern del President Salvador Illa (PSC) –casi el 30%– mantienen una extensa vinculación con el mundo del basket. Estos son los casos de Berni Álvarez (Esports), Alícia Romero (Economia), Òscar Ordeig (Agricultura), Mònica Martínez Bravo (Drets Socials) y Miquel Sàmper (Empresa). Los tres primeros fueron jugadores, mientras que Martínez Bravo fue árbitra y Sàmper es una enciclopedia que se va actualizando.
El Diari los reunió este pasado martes en el Pati dels Tarongers, antes de la reunión del Consell Executiu, para hacerse una sesión fotográfica en la que cada uno posó con un objeto relacionado con su pasión. Así, Berni llevó un balón; Romero y Ordeig una camiseta; Martínez Bravo un pito y el manual de arbitraje; y Sàmper una pizarra de entrenador.
El caso paradigmático es el de Berni Álvarez, quien fue profesional durante un cuarto de siglo. Primero, como jugador y, después, como entrenador del Club Bàsquet Tarragona. Berni inició su trayectoria en la década de los ochenta en el Nàstic y la Salle, hasta llegar al CBT. En el equipo azul jugó en Segunda y Primera Nacional, hasta llegar a la Liga EBA. De allí dio el gran salto al Pamesa Valencia.
En la capital del Túria debutó en la máxima categoría estatal en 1996, compitiendo hasta 2004 en la elite del baloncesto español y europeo. Hace 22 años volvió a Tarragona, colgando las zapatillas en 2010 para pasar a ser entrenador hasta 2023 para centrarse en la política.
«Cuando entré en el Govern, lo hice con cautela y mucho respeto. Uno nunca piensa que el mundo del baloncesto sea tan conocido», indica el conseller, quien detalla que «cuando empezamos a hablar y a congeniar, vimos que el basket era un nexo de unión. Y me sorprendió», indica Berni.
El descubrimiento se dio en las convivencias del 2024 en el Monestir de Poblet. «Mantener buenas conversaciones sobre deporte ayuda a quitarme el gusanillo del básket», afirma Álvarez, quien todavía juega pachangas los fines de semana en Tarragona.
La responsable de Economia, Alícia Romero, jugó varias temporadas en Mataró. «Empecé a los seis años en los Jocs Escolars, con el colegio Nostra Senyora de Lourdes», recuerda la consellera, quien detalla que «jugué allí hasta 8º de EGB. Entonces pasé a la UE Mataró. Jugábamos en la Gàbia», indica. De su paso por la entidad amarilla destaca que «la temporada 1991/92, siendo cadetes, ganamos el Campionat de Catalunya». La consellera acudió a la cita con el Diari, precisamente, con la camiseta amarilla de la UE Mataró.
Romero jugó hasta los 19 años, siendo sénior. «Lo dejé por lesiones en la rodilla», recuerda. De esa época empezó a tener contacto con la familia de la estrella del Joventut de Badalona, Ricky Rubio. «Su padre entrenó en el Mataró. Cuando puedo voy al Olímpic. En el Maresme hay mucha afición por la Penya», reivindica.
El primo de Raül López
Otro miembro del Govern Illa que jugó fue el de Agricultura, Ramaderia i Pesca, Òscar Ordeig, quien además es el primo del exjugador de la NBA, del Joventut y del Real Madrid, Raül López. «Nos apuntamos juntos al Vic, yo tenía ocho o nueve años», recuerda Ordeig, quien narra que «en cadetes me fui al Preferente del Granollers». Luego volvió a la capital de Osona para saltarse la categoría júnior y pasar directamente a Segunda Nacional. También recuerda «ir a algún campus de La Salle Tarragona», de la mano del técnico Toni Martorell.
Ordeig tuvo una larga trayectoria en categoría sénior. «Me fui a estudiar a Lleida. Primero jugué en el Baró de Maials y, después, en Copa Catalunya con el Balaguer». Siendo base, anotó 45 puntos en Andorra.
Luego se fue al Sedis, de La Seu d’Urgell. De hecho, Ordeig acudió a la sesión de fotos con una camiseta del club del Alt Urgell. Lo dejó en 2007, con casi 30 años. «Intento ir a ver al Hiopos Lleida y salir a correr, pero jugar a baloncesto es complicado», reconoce.
Un caso diferente es el de Mònica Martínez Bravo. La titular de Drets Socials jugó y se pasó luego al otro lado: el arbitraje. «Empecé tarde, a los 12 años, en el Col·legi Públic Tibidabo. Fue el primer equipo femenino que hubo», recuerda. Dos años después, pasó al Club Gregal. «Jugábamos en el mismo pabellón que el SESE: Virrei Amat», resalta. Hace poco, en un acto con Berni, ambos participaron en ese mismo pabellón en un partido. «Mi fuerte era defender», detalla.
A la sesión, Martínez Bravo aparece con un pito y el manual del curso de arbitraje de 1998. «He hecho un doctorado en economía, pero arbitrar es mucho más difícil. Requiere de una gran habilidad mental para tomar decisiones», indica.
En la universidad, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, volvió a jugar. «Lo hice en un equipo en el que todos era chicos, la mayoría griegos», relata.
Jugadores y árbitros aparte, otro caso es el del conseller de Empresa, Miquel Sàmper. «Como jugador era patético. Buen defensor, eso sí, pero mal anotador», reconoce. Pese a ello, es un gran aficionado. «Sigo a la selección española, la ACB, la Euroliga y, cuando puedo, la NBA, que me cautivó con figuras como Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul-Jabbar o Kobe Bryant. También he disfrutado mucho de la selección española de Navarro, Rubio, Gasol y Calderón», resalta.
Esto sí, el conseller reconoce tener una espina clavada. «Aún no he superado las derrotas del Barça de Epi, Norris y Solozábal contra la Jugoplastika. Todavía pienso en ello», indica para evidenciar que el baloncesto no es solo un deporte, sino una forma de vida. Hay pasiones que nunca se abandonan. Ni en el Pati dels Tarongers.
Los cinco consellers, con un balón de baloncesto.

Cita
«Cuando entré en el Govern lo hice con cautela. A medida que empezamos a congeniar vimos que el baloncesto era un nexo de unión»
Berni Álvarez,
Conseller d’Esports