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Redactora de Tarragona
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Cinco lustros ha tenido que esperar el Consorci del Patrimoni Romà de Tarraco para ser una realidad. Cinco lustros en los que Tarragona puede decirse que ha caminado sola para la gestión y el mantenimiento de un patrimonio mundial, que en los últimos tiempos ha ganado el reconocimiento del país, que hasta el momento lo había ignorado.
Con este telón de fondo, la constitución del órgano que tiene que gestionar las actuaciones de restauración, las inversiones, y la promoción y divulgación del patrimonio romano de Tarraco es una ‘pequeña’ victoria para la ciudad. Un hito que a partir de ahora los actores protagonistas deberán saber gestionar para que no se convierta en un motivo de frustración, que podría ser un jaque mate.
En el arranque, la música suena bien. Tanto la Generalitat de Catalunya como el Ajuntament de Tarragona avanzan de la mano en plena armonía. Y así pudo constatarse durante el día de ayer, cuando el president de la Generalitat, Salvador Illa, visitó la ciudad para la firma del convenio de creación del nuevo ente, que ya ha empezado a caminar. Este tendrá como objetivo principal la coordinación entre las instituciones que son propietarias o gestoras de los monumentos de Tarraco, con una hoja de ruta clara y compartida sobre su conservación y mantenimiento.
Illa destacó que el nuevo paso es «una responsabilidad delante del mundo», que permite cumplir con «las directrices de la Unesco», cuando en el año 2000 realzó el conjunto monumental de Tarraco como Patrimonio de la Humanidad. «2.000 años después, Tarragons sigue siendo ejemplo de hospitalidad e impulso», argumentó.
El president se mostró convencido de que la constitución del consorcio supondrá «un gran paso adelante, a la altura del valiosísimo patrimonio cultural que tenemos». Una determinación que compartió el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, quien se mostró convencido de que este cambio de gestión supondrá «el inicio de una nueva etapa, con más compromiso y más liderazgo, en la que el patrimonio sea una gran palanca de transformación cultural, educativa, turística y económica».
El espacio escogido para la firma del convenio, la Sala del Sarcòfag d’Hipòlit, otorgó la solemnidad que el momento requería. Illa y Viñuales, junto con la consellera de Cultura, Sònia Hernàndez, en representación de la Agència Catalana del Patrimoni, sellaron el compromiso para que el consorcio empiece a trabajar de forma definitiva a partir del 1 de enero de 2027.
Un trámite
Puertas adentro, este nuevo ente ya está trabajando. Ayer, después de la firma del convenio, ya se celebró la primera reunión del Consell General, en la que además de Illa y Viñuales había los concejales Nacho García Latorre, Montse Adán, Sonia Orts, Sandra Ramos e Isabel Mascaró por parte del Ayuntamiento. Por parte de la Generalitat estaba la consellera de Cultura, Sònia Hernàndez; la gerente de la Agència Catalana de Patrimoni Cultural, Yolanda Fernández; el secretario general de Cultura, Josep Maria Carreté, y el director general de Patrimoni Cultural, Joaquim Borràs.
El encuentro apenas duró diez minutos y sirvió para certificar el inicio de este trabajo conjunto con un primer objetivo muy claro: la búsqueda de un director-gerente, que se encargará del día a día del consorcio. En breve, tendrán que publicarse las bases para la convocatoria pública de la nueva plaza. No obstante, ya se ha hecho un primer trabajo previo, en el que se ha contactado con una consultoría de headhunters, lo que ha permitido constatar que hay interés.
La falta de un presupuesto de la Generalitat no hace temer por el futuro inmediato del consorcio. El Govern confía en llegar a un acuerdo con ERC, que permita aprobar las nuevas cuentas antes de Sant Joan, como aseguró este lunes la consellera de Economia, Alicia Romero. De lo contrario, la semana pasada el ejecutivo dio luz verde a una ampliación de crédito por valor de casi 6.000 millones de euros, lo que debe permitir seguir adelante con los compromisos adquiridos.
Ocho millones de euros
El nuevo ente, que estará adscrito al Ajuntament de Tarragona, gestionará los trece espacios que forman parte de este conjunto monumental. El consorcio iniciará su andadura con un presupuesto de ocho millones de euros anuales hasta 2029. La aportación de la Generalitat será de 3,6 millones, mientras que el Ajuntament de Tarragona pondrá otros 2,5 millones y la Diputació de Tarragona, 100.000 euros anuales. Asimismo, hay que sumarle los ingresos generados por la venta de las entradas, lo que supondrá entre 1,7 y 2 millones de euros adicionales.
El siguiente paso será firmar los convenios con el ente supramunicipal, el Arquebisbat de Tarragona y el Ministerio de Cultura, para determinar la participación de cada una de las partes.
Illa defendió que «necesitamos una Tarragona a pleno ritmo para que el país avance». Ahora que el consorcio del patrimonio finalmente es una realidad, Tarraco necesita que el acuerdo de ayer no sea tan solo un acuerdo entre dos gobiernos de un mismo color político para prosperar. Esto y que el día a día del consorcio no tropiece por la falta de presupuestos son dos de los principales temores en este arranque incipiente.
La visita guiada que el alcalde ofreció al president de la Generalitat fue más larga que la primera reunión del consorcio.
Salvador Illa junto al alcalde Viñuales y la consellera Sònia Hernández
