Categoría
Economía
Antetítulo
Energía nuclear
Título
Ascó y Vandellòs apresuran sus almacenes de combustible gastado ante la saturación de sus piscinas
Subtítulo
El Consejo de Seguridad Nuclear alerta: el almacén de Vandellòs II alcanzará su máxima capacidad en 2027 fecha en que ya debe funcionar el depósito de residuos atómicos
Autores
Jordi Cabré
Periodista

Imagen Principal
Artículo

La gestión del combustible nuclear gastado se sitúa en el centro del futuro de las centrales de Ascó y Vandellòs II. Ambas instalaciones avanzan en identificar soluciones de almacenamiento de ese residuo ante la progresiva saturación de sus piscinas, según ha informado el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a los comités locales celebrados esta semana. 

En el caso de Vandellòs II, la situación es más inmediata. La central no dispone de un Almacén Temporal Individualizado (ATI), por lo que el combustible gastado se sigue acumulando en las piscinas de la central. Pese a una ampliación realizada en 2020 con bastidores más compactos, el regulador prevé que se alcance el límite de capacidad de esas piscinas en abril de 2027.

Para evitar este escenario, se construye ya un nuevo ATI-100, una instalación en seco diseñada para albergar el combustible irradiado en contenedores blindados. Este tipo de almacén permite liberar espacio de las piscinas y es clave para garantizar la continuidad de la central hasta su cierre, previsto en 2035.

La situación es distinta en la central de Ascó, que ya cuenta con un ATI operativo desde 2013. Este sistema, basado en plataformas de almacenamiento al aire libre, ha ido ampliando su capacidad en los últimos años. En 2022 se autorizó aumentar el número de posiciones, lo que permitirá seguir operando hasta 2027 en la unidad I y hasta 2028 en la unidad II.

El CSN subraya que estos almacenes son infraestructuras críticas para la seguridad, sometidas a estrictos controles y diseñadas para evitar riesgos para la población y el medio ambiente. Su despliegue es una solución temporal en cada central ante la ausencia de un almacén centralizado.

Más allá de la gestión del combustible, el CSN ha informado que las centrales de Vandellòs II y Ascó operaron durante 2025 con normalidad y sin incidencias relevantes para la seguridad. No obstante, el foco a medio plazo se sitúa en cómo gestionar de forma segura el volumen creciente de residuos de alta actividad.

En este contexto, los nuevos proyectos de ATI en varias centrales españolas —incluidas Ascó y Vandellòs— se consideran esenciales para sostener la actividad nuclear durante la próxima década, en paralelo al calendario de cierre progresivo previsto en España.

Los comités locales de información, en los que participan administraciones, empresas y representantes del territorio, se consolidan así como un espacio clave para trasladar a la ciudadanía los retos técnicos y de seguridad asociados al ciclo nuclear.