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Redactora de sociedad y educación en Tarragona
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El president de la Generalitat, Salvador Illa se ha reunido este miércoles con los vecinos de los bloques de colores de Campclar. La reunión ha tenido lugar en el Centre Civic del barrio y también han asistido el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales y la delegada del Govern Lucía López, entre otros responsables políticos.
La reunión con el President iba a celebrarse con anterioridad pero debió retrasarse por su enfermedad.
Los vecinos decidieron subir el tono a finales del año pasado y consiguieron que el pleno del Ayuntamiento de Tarragona reclamara mejoras para el conjunto de bloques, pero ahora esperan que "se pase de las palabras a la acción", según explicaba antes de la reunión la portavoz de los vecinos, Mari Carmen Martos.
Sentados en círculo, los vecinos pudieron exponer sus demandas a Illa y Viñuales. A la salida del encuentro, Martos señalaba que la reunión había ido bien, que el President les había señalado que, después de Semana Santa les daría a conocer un plan de choque para atajar la situación.
La lista de peticiones de los vecinos es amplia e incluye una rehabilitación integral de los espacios, actualmente muy degradados, así como de servicios básicos como la red de alcantarillado.
La petición principal, no obstante, es que la Agència Catalana de l'Habitatge asuma su responsabilidad sobre los pisos abandonados, que los vecinos calculan que rondan los 200 de los casi 500 que hay en esos bloques. Piden que la agencia rehabilite estas viviendas (muchas están ocupadas actualmente) y las entregue a familias que realmente las necesitan.
El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha valorado muy positivamente la visita y ha reconocido que estas problemáticas son históricas y "no vienen de hace dos días", pero asume que ahora las administraciones actuales son las responsables de buscar soluciones. En este sentido, admite que el Ayuntamiento también tiene su parte de responsabilidad, y no solo la Generalitat.
El alcalde señala que Illa se ha marchado "con deberes" y sin prometer soluciones mágicas. También ha subrayado la necesidad de que la Agència Catalana de l'Habitatge intervenga y ha hecho una distinción muy clara entre los tipos de ocupación. Por un lado, afirma que la ocupación por necesidad habitacional se debe proteger, cuidar y destinarle recursos. Por otro lado, es tajante respecto a la ocupación delincuencial que distorsiona la convivencia: "tienen que estar fuera de nuestros barrios", ha dicho.
El alcalde se hace eco de una de las quejas principales de los vecinos, confirmando que la propia Agència Catalana de l'Habitatge no sabe qué pisos tiene libres ni cuáles son. Explica que el Ayuntamiento, al no ser el titular de los edificios, no sabe la cifra exacta de pisos desocupados de la Agència y solo puede obtener una "fotografía aproximada" de la realidad a través de los servicios sociales municipales.