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Redactor de Costa al Baix Penedès
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Una de las reivindicaciones en las protestas de los docentes durante estos días es la falta de recursos para la escuela inclusiva. Señalan a la falta de espacios adecuados pero sobre todo de personal para atender a unos alumnos con dificultades especiales.
En el Instituto Baix Penedès de El Vendrell viven ahora una situación complicada para la que tienen dificultades para dar respuesta.
Hace tres meses ha llegado al centro una alumna que solo habla francés y árabe y que es ciega.
«No tenemos ningún recurso para atenderla», señalan profesores del centro que explican que han trasladado la situación el departamento de Educació. «Nos llenamos la boca de escuela inclusiva pero no la dotamos de los recursos imprescindibles», denuncian.
Además de las dificultades por el idioma se une que la alumna es invidente. El aula de acogida en la que se pretende facilitar la inclusión a los alumnos recién llegados para romper la barrera del idioma es muy visual para aprender el lenguaje de manera escrita y hablada.
«En el caso de esta alumna el aula de acogida no es útil y en el centro no tenemos recursos para estos casos», señala profesores del instituto.
Señalan que los equipos de asesoramiento y orientación sicopedagógica (EAP), los servicios educativos que dan apoyo a la escuela inclusiva, «solo mantuvieron una corta entrevista». Añaden que de momento la ONCE no ha dado una respuesta.
Desde el departamento de Ensenyament señalan que los servicios territoriales del Penedès «están haciendo un seguimiento del caso de esta alumna para encontrar una solución».
La comunidad educativa del centro no descarta acciones de protesta ante lo que consideran necesaria una urgente respuesta.
La escuela inclusiva tiene el objetivo de garantizar el acceso a la educación de todo el alumnado, también de las personas con necesidades especiales, en las mismas aulas. Pero los docentes denuncian una falta de recursos que dificulta el aprendizaje de todos los alumnos.
El caso de la estudiante del instituto Baix Penedès vuelve a poner nombres de la necesidad de una mayor dotación para hacer real y efectiva a la escuela inclusiva.
El pasado año en otro centro de El Vendrell la movilización de alumnos, padres y profesores permitió que un alumno pudiese seguir en su centro después de que Educació dijese que no podía continuar por falta de cuidadora.