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El volumen de subvenciones municipales destinadas a garantizar el acceso a servicios esenciales ha experimentado un crecimiento excepcional en 2025, según datos de la concejalía de Hacienda a los que ha tenido acceso el Diari. Los cuatro programas gestionados por el Ayuntamiento —agua, basura, IBI y pobreza— han alcanzado los registros más altos desde 2022 en cuanto a subvenciones otorgadas y el importe ejecutado para los ciudadanos. La ampliación de los umbrales de ingresos de las convocatorias y el aumento de la demanda social explican esta tendencia al alza.
En los últimos cuatro años, se han concedido 9.851 subvenciones por valor de 1,3 millones de euros. El concejal de Hacienda, Manel Muñoz, defiende «una política fiscal quirúrgica para ajustar la ley» y llegar a un abanico de colectivos más diverso, como las personas mayores de 65 años, quienes tienen discapacidades severas y las familias monoparentales.
Según Hacienda, en 2022 se concedieron 2.165 ayudas por un importe global de 302.524 euros, cifra que descendió en 2023 hasta 1.989 ayudas y 261.303 euros. A partir de 2024, ya con el actual gobierno, el sistema remonta con fuerza: se otorgaron 2.453 subvenciones por 317.181 euros, y en 2025 —aún pendiente de resolución definitiva— ya se observa un salto notable hasta las 3.244 ayudas y 445.891 euros ejecutados.
Aumento generalizado
La ayuda para pagar el recibo del agua pasa de 691 en 2022 a 1.159 en 2025, y el importe ejecutado crece de 70.723 € a 123.380 €. El apoyo para pagar la tasa de basura mantiene un incremento sostenido, de 450 ayudas iniciales a 606 en 2025, con un gasto que sube de 51.380 € a 82.480 €. El impulso para el pago del IBI crece de forma moderada —de 320 a 503 ayudas— pero con un aumento notable en el gasto, que casi se duplica hasta 47.601 €.
Finalmente, la línea vinculada a la pobreza es la más tensionada: de 704 subvenciones en 2022 a 976 en 2025, con un importe ejecutado que aumenta de 153.254 € a 192.430 €, consolidándose como la partida con mayor volumen y mayor presión social. El importe medio por subvención también ha crecido progresivamente. A pesar de estas cifras, la administración calcula que un 30% de las ayudas no se reparten, algo que el concejal de Hacienda atribuye a la falta de conocimiento por parte de la ciudadanía y a déficits de comunicación por parte del Ayuntamiento.
Ampliación de umbrales
Uno de los elementos clave para entender el aumento es la ampliación de los umbrales de ingresos desde 2024, lo que ha permitido cubrir, mediante subvenciones, situaciones que por ley no pueden bonificarse. Cabe recordar que la normativa únicamente permite bonificar a las familias numerosas.
Ahora bien, la precisión quirúrgica de las convocatorias del sistema de subvenciones ha permitido incluir a familias monoparentales, personas mayores de 65 años y aquellas con una discapacidad superior al 50%.
Justicia social
El método para incorporar más colectivos o incentivar conductas mediante bonificaciones fiscales es motivo de orgullo para el gobierno municipal. La tesis que defiende Muñoz es que las subidas generalizadas de impuestos, aunque incrementen la recaudación, no admiten matices y afectan a toda la población por igual, independientemente de sus circunstancias.
«La política fiscal debe ser una herramienta social y un instrumento para transformar la ciudad. Aplicamos bonificaciones y subvenciones de manera quirúrgica», argumenta Muñoz. De hecho, defiende un sistema progresivo basado en la justicia social y la renta: «Queremos que quien tenga más capacidad económica aporte más, y quien tenga menos disponga de un sistema de ayudas o bonificaciones que lo proteja».
Como ejemplo, el concejal señala la revisión de los tramos de la tasa de recogida de residuos, basada en criterios de proporcionalidad y capacidad económica, un sistema «mejorable». A su juicio, reducir la tasa a los pisos más pequeños y aumentarla a los inmuebles más grandes puede provocar que, por ejemplo, una mujer que genera pocos residuos en una vivienda de grandes dimensiones acabe perjudicada. Por ello, recuerda Muñoz, se han incorporado las unidades familiares de mayores de 65 años a las líneas de subvenciones.
Preconcesión de ayudas
De cara al futuro, Muñoz defiende un cambio de paradigma en la gestión de subvenciones y bonificaciones basado en una gobernanza avanzada de los datos. Según explica, el Ayuntamiento dispone de un volumen ingente de información que, con los medios actuales, debería permitir avanzar hacia la preconcesión automática de las ayudas. «Que no tenga que solicitarlas la persona susceptible de beneficiarse, sino que seamos nosotros quienes la identifiquemos y que, en todo caso, sea ella quien nos diga que no la quiere», afirma.
Cita
«La política fiscal ha de ser una eina social per canviar la ciutat», diu Muñoz