Categoría
Tarragona
Antetítulo
Observatori de la Qualitat de l'Aire
Título
El apagón eléctrico elevó los niveles de 1,3 butadieno en el aire de El Morell
Subtítulo
Las medias anuales de butadieno, clasificado como cancerígeno, disminuyeron en el Camp de Tarragona en 2025, mientras que las del benceno, otro cancerígeno, aumentaron muy levemente. En ambos casos no se supera la media recomendada ni la exigida por ley
Autores
Joel Medina
Redactor de Tarragona y Esports

Imagen Principal
El catedrático de Química Analítica de la URV y director científico del estudio, Francesc Borrull
El catedrático de Química Analítica de la URV y director científico del estudio, Francesc Borrull
Artículo

El apagón eléctrico del pasado 28 de abril obligó a las empresas del complejo petroquímico de Tarragona a parar las plantas de emergencia, lo que generó columnas de humo visibles y picos de 1,3-butadieno –un compuesto potencialmente cancerígeno en exposiciones intensas y prolongadas– registrados por el medidor situado en El Morell, a unos 500 metros, según la octava edición del Observatori de la Qualitat de l’Aire del Camp de Tarragona. Se trata de muestras que se actualizan cada media hora y que normalmente, sin tener en cuenta sucesos excepcionales, no se prolongan en el tiempo.

A pesar de estos episodios puntuales, las medias anuales de este compuesto en los 19 puntos del Camp de Tarragona medidos (más un punto en Barcelona, Lleida y Girona para comparar) se mantienen dentro de las recomendaciones del Observatori, que fija un límite de 2 µg/m³ tomando como referencia la normativa restrictiva del Ministerio de Medioambiente de Ontario, ya que en Europa no existe un umbral legal. En abril (mes del apagón), la media mensual, que no está regulada, de El Morell alcanzó los 3,02 µg/m³. La anual fue de 1,20 µg/m³, por debajo de esos 2 µg/m³ recomendados.

También se mantienen dentro de los límites legales los niveles de benceno (otro compuesto cancerígeno), cuya media anual no puede superar los 5 µg/m³. Ninguno de los 22 puntos de muestreo excede este valor.

Los compuestos orgánicos volátiles

El estudio, impulsado por Repsol y la Associació d’Empreses Químiques de Tarragona (AEQT), coordinado por el Institut Cerdà y con la dirección científica de la Universitat Rovira i Virgili (URV), analiza la presencia de 75 compuestos orgánicos volátiles en el Camp de Tarragona. Estos datos reflejan las inmisiones, es decir, la concentración de contaminantes en el aire. Muchos de estos compuestos, según los autores del documento, están relacionados con el tráfico.

En términos globales, el barrio de El Serrallo presenta la mayor concentración media anual de esos compuestos (67,6 µg/m³), seguido de Barcelona (57,4 µg/m³), la Universitat Laboral (56,5 µg/m³), Bonavista (51,9 µg/m³) y La Canonja (48,5 µg/m³). En los 22 puntos analizados, las medias anuales de 2025 superan ligeramente las de 2024, aunque mejoran respecto a 2023.

En cuanto a episodios concretos, destacan dos picos mensuales: uno de unos 250 µg/m³ en El Serrallo en enero y otro de unos 120 µg/m³ en la Universitat Laboral en febrero. ¿A qué se debieron? El catedrático de Química Analítica de la URV y director científico del estudio, Francesc Borrull, explica que, en el primer caso, "hay mezclas de compuestos con pentano y benceno que provocaron la subida en alguna operación de carga y descarga" próxima a la zona portuaria.

En el segundo, fueron puntas de acetatos: "Es un producto que almacena una empresa del Port y que lo utiliza una empresa del polígono sur en función de su actividad concreta", argumentó el director científico.

El 1,3 butadieno

En el caso del 1,3-butadieno, al contrario que en el benceno, no hay ningún límite de inmisiones –de emisiones sí–, por lo que el Observatori decidió fijar el máximo de 2 µg/m³ de media anual antes mencionado, basándose en la recomendación del Ministerio de Medioambiente de Ontario

Los datos muestran un descenso general de este compuesto durante el último año. Las mayores concentraciones se registraron en El Morell (1,45 µg/m³), Bonavista (1,10 µg/m³), Constantí (1,05 µg/m³), la Universitat Laboral (1 µg/m³) y Torreforta (0,98 µg/m³).

Los picos

El análisis no se limita a las medias anuales. Para detectar picos en tiempo real, el Observatori dispone de cromatógrafos en Constantí y El Morell, sensores que miden la concentración de 1,3-butadieno cada 30 minutos. Estos dispositivos, similares a los que analizan el benceno, pueden registrar valores de hasta 200 µg/m³. Aunque no existe un límite legal para los picos, cuando se superan los 20 µg/m³ se debe elaborar un informe para la Administración.

En abril, coincidiendo con el apagón, se registró en El Morell una media mensual de 3,02 µg/m³. El resto del año, las medias mensuales oscilaron entre 0,44 µg/m³ y 2,09 µg/m³, con más de mil muestras recogidas cada mes. El Observatori subraya que el medidor de El Morell está muy próximo a dos plantas de producción de 1,3-butadieno. En el otro extremo del municipio, la concentración se reduce aproximadamente a la mitad.

Desde la AEQT reconocen que el apagón influyó en los picos detectados, aunque destacan que también permitió identificar mejoras en la gestión de este tipo de situaciones: "Fue una situación muy muy puntual donde las empresas tuvieron una reacción muy positiva teniendo en cuenta las dificultades enormes que hubo", confiesa el coordinador del Observatori y director del área de Territori de la Fundació Institut Cerdà, Lluís Inglada, quien mantiene que "cuando hay situaciones anómalas, se producen también consecuencias anómalas que se revisan y luego se incorporan en las prácticas".

Cabe destacar que, mientras los equipos en línea de la Generalitat dejaron de funcionar durante el suceso del 28 de abril, los dispositivos de medición pasiva del Observatori (que no dependen de suministro eléctrico) continuaron operativos.

En conjunto, el informe indica que el 84% de las casi 16.400 muestras recogidas de picos no detectaron presencia de 1,3-butadieno (frente al 76% de 2024). En un 6% de los casos las concentraciones fueron tan bajas que no pudieron cuantificarse; en un 5% se situaron por debajo de 2 µg/m³; en un 4% entre 2 y 20 µg/m³; y solo en un 1% superaron los 20 µg/m³.

El benceno

Por lo que respecta al benceno, otro compuesto cancerígeno analizado, las medias anuales apenas superan 1 µg/m³ en el conjunto del territorio, muy por debajo del límite legal de 5 µg/m³. Un límite que, a partir de 2030, se rebajará hasta los 3,4 µg/m³ por una directiva europea.

Los valores más elevados (que estuvieron muy por debajo del límite actual y del futuro) se registraron en Bonavista (1,34 µg/m³), la Universitat Laboral (1,29 µg/m³), La Pineda (1,23 µg/m³), Constantí (1,23 µg/m³) y Torreforta (1,22 µg/m³). Estas cifras son ligeramente superiores a las de 2024, pero inferiores a las de 2023.

Para el seguimiento en tiempo real del benceno, la Generalitat dispone desde hace más de quince años de dos estaciones de medición continua situadas en Puigdelfí y Constantí, que complementan un Observatori que este año ha sumado a la Cambra de Comerça de Valls a la lista de entidades que forman su Consell Social, un grupo que une a ayuntamientos, empresas, sindicatos y asociaciones de vecinos.