Categoría
Antetítulo
Título
Subtítulo
Autores
Redactor de la secció Tarragona
Imagen Principal

Artículo
El Ajuntament de Tarragona situará este año su deuda en el mínimo histórico. Después de más de una década reduciendo el elevado pasivo generado a raíz de la crisis económica del 2008, este año el consistorio podrá financiar inversiones con recursos propios, sin pedir crédito bancario, un hecho que hacía décadas que no se producía.
Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria de hace dos décadas, la deuda municipal llegó a situarse en una ratio del 163% entre los ingresos corrientes y los préstamos pendientes: 151 millones en ingresos en 2012 contra un pasivo de 247. Esta circunstancia llevó al consistorio a quedarse sin poder acudir al mercado bancario y a estar intervenido económicamente por el Estado mediante un plan de ajuste económico para controlar el gasto y el pago del pasivo.
Poco a poco, la política de contención y la mejora general de la economía ha permitido al Ayuntamiento reconducir ostensiblemente la situación. Así, en 2018 se logró rebajar la ratio del 100%, mientras que en 2023 se situó por debajo del límite legal del 75%.
El incremento de ingresos de los últimos años, con el aumento impositivo del 2024, ha sido clave para que la previsión del 2026 sea la de dejar el pasivo en un registro del 51,78%: una tercera parte que hace 14 años, con poco más de cien millones de deuda y más de 200 en ingresos.
14,9 millones para inversiones
El punto de inflexión para estabilizar definitivamente la economía de la Plaça de la Font ha sido, por una parte, el sobrante de tesorería del año pasado –el más alto desde la crisis dels 2008–, así como el hecho de que este 2026 no se concertará más deuda bancaria.
El elevado superávit del 2025, de 19 millones de euros, junto a la incertidumbre y la inestabilidad en los precios provocada a raíz de la guerra en Irán, han llevado al ejecutivo liderado por el alcalde Rubén Viñuales (PSC) a optar por no concertar este año financiación a las entidades financieras, sino que las inversiones se pagarán con el remanente económico del año pasado. Esto permitirá que las arcas municipales no se endeuden con los 14,9 millones de euros previstos en el presupuesto de 2026, mientras que sí que se amortizarán los 13,5 estipulados. Por ello, la ratio de deuda será la más baja desde que hay registros.
La operación se incluyó ayer en el modificativo de crédito que pasó por el pleno municipal, después de que el gobierno socialista incluyera una enmienda para usar 14,9 de los 19 millones del superávit para pagar las inversiones de este año. La medida fue avalada con los 16 votos a favor de PSC, ECP, Junts y los ediles no adscritos y la concejal declarada tránsfuga por los juntaires, con las abstenciones de PP y Vox y el ‘no’ de ERC.
«¿Por qué deberíamos pedir un préstamo que no necesitamos? No pediremos un crédito con malas condiciones, nos ahorraremos los intereses y rebajaremos deuda», recalcó el alcalde Viñuales para justificar la operación recomendada por los técnicos de la Plaça de la Font, ante la más que posible subida del Euríbor y de los tipos de interés de cara a los próximos meses tras el ataque de EE.UU. e Israel al país del Próximo Oriente.
De hecho, en su informe, el tesorero alerta que, por un criterio de «prudencia», apuesta por «no incurrir en ningún nuevo endeudamiento» debido al actual contexto de «tipos de interés y prima de riesgo al alza». El ahorro previsto es de 158.000 euros en intereses.
El posicionamiento del gabinete socialista fue apoyado por Junts y ECP. «Celebramos que no se pida un nuevo crédito. Si ya tenemos los recursos, debemos aplicar la máxima de Johan Cruyff: el dinero en el campo y no en el banco», recalcó el portavoz juntaire, Jordi Sendra, quien recordó que «el hecho de que el superávit pueda gastarse en inversiones es gracias al grupo de Junts en Madrid».
Desde En Comú Podem, Jordi Collado valoró la apuesta como de «una buena medida» que «nos permitirá ahorrarnos mucho dinero». «Como pasa con la economía familiar, cuando se tienen ahorros es cuando debe hacerse el gasto. Esto permite que los recursos públicos vayan a los ciudadanos y no a los bancos», detalló el edil de la formación progresista.
Por contra, ERC votó en contra. «Si han sobrado 19 millones se demuestra que no estábamos en bancarrota», indicó Xavier Puig, quien exige que la mayor parte del superávit del año pasado se destine a pisos sociales. «Todo lo que no sea hacer frente a la crisis de la vivienda es una negligencia», indicó el edil republicano, quien criticó que en 2026 «solo se inviertan 900.000 euros».
Por su parte, Maria Mercè Martorell (PP) criticó que el superávit del 2025 «se basa en un incremento desproporcionado de impuestos del primer año de mandato. Se ha demostrado que no se estaba en bancarrota», indicó la edil.
Los 14,9 millones del superávit que se destinarán a inversiones servirán para cubrir, principalmente, la compra de 13 buses (1,3 millones), avanzar en el Pla Integral de la Part Baixa (1,2) y para pintar las escuelas públicas (un millón). También se destinarán 900.000 euros para la compra de vivienda para destinarla a alquiler social, 700.000 para reformar la Quinta de Sant Rafael y 600.000 para el Plan de Asfaltado.
Paralelamente, el pleno de ayer aprobó impulsar un plan de mejora de la Casa de la Festa. El acuerdo insta al gobierno municipal a tener una «diagnosis técnica» en seis meses para llevar a cabo después una actuación «integral». Pese a ello, la oposición del PSC –que reitera tener una hoja de ruta para dignificar la sede del Seguici– no hace presagiar que