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Costa
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Título
¿Por qué Roda de Berà está en sequía después del invierno más lluvioso del siglo?
Subtítulo
Es un caso singular en la Costa Daurada: la mitad del municipio aún se abastece de pozos y sigue a la espera de una nueva conexión con el agua del Ebre. El Ayuntamiento repara las fugas y prepara contadores inteligentes
Autores
Mónica Pérez
Redactora de Costa

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Los trabajos de sondeo que se realizaron para abrir el nuevo pozo de Cal Llorenç en 2020.
Los trabajos de sondeo que se realizaron para abrir el nuevo pozo de Cal Llorenç en 2020.
Artículo

Lo ha anunciado el Ayuntamiento: el invierno más lluvioso del siglo en Catalunya no ha sido suficiente para llenar los acuíferos de Roda de Berà, que «seguirá este año en situación de sequía», no instalará duchas en sus playas –sí lavapiés– y llama a hacer un uso prudente del agua. El de Roda es un caso singular en la Costa Daurada. La mitad sur de la localidad, la de playa, está conectada al Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT); mientras que la parte norte depende principalmente de pozos y depósitos que «están al límite». El consistorio inició años atrás los pasos para que el agua del Ebre llegase a toda la población y trata de acelerar un proyecto que lo posibilite.

El enlace de la mitad de Roda con el CAT se hizo con el boom de los municipios turísticos en los 70. Por aquel entonces, los pozos aún respondían bien y «existía la idea de que siempre sería así; nadie podía imaginar que vendría una sequía como la que ha habido», explica el alcalde, Pere Virgili. Pero «el descenso ha sido gradual» y, «en los últimos 6 años, los niveles han caído en picado».

En 2020, y en un contexto de restricciones al suministro en las casas, el Ayuntamiento perforó de urgencia el nuevo pozo de Cal Llorenç, el último construido hasta la fecha. Entre los cuatro pozos potables que funcionan, ofrecen 3.800 metros cúbicos al día yendo ‘a tope’ y en agosto de 2025 el gasto alcanzó los 3.600.

Además, la cifra de habitantes aumenta. Roda de Berà es la localidad de la Costa Daurada que más ha crecido en el último lustro (21,7%), pasando de 6.758 a 8.260 vecinos. «Muchas segundas residencias, especialmente a partir de la Covid, ya son primeras» y el Ayuntamiento empadrona a una media de 70 nuevos residentes cada mes. En verano, la población se triplica.

El invierno lluvioso complicará la pedagogía. «La gente tiene sensación de abundancia y aquí se les dice que no sobra», señala el alcalde. El consistorio invierte en mantenimiento y reparación de fugas de la red, prepara la instalación de contadores inteligentes y baja al detalle de tener personal encargado de cerrar manualmente suministros con pérdidas. Pero, ¿por qué no se han llenado los acuíferos? «El agua debe infiltrarse en la tierra y haría falta que lloviese así durante años», concreta Virgili.

Una nueva conexión con el CAT conservando a la vez los pozos, cuya obra rondaría los 7 millones, «es la solución». Mientras Roda trabajaba en ella, Bonastre sufrió graves problemas de sequía, pidió compartir un proyecto único y así se hizo. Sin embargo, ambos alcaldes han acordado ahora partir el proyecto para avanzar a distintos ritmos, dado que Roda ya ha superado trámites que Bonastre todavía afronta. No hay calendario, pero «debería hacerse pronto». El reaprovechamiento de agua depurada con un tratamiento terciario está, también, en el foco.