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Sangre, sudor y esperanza: el mejor Óscar Sanz regresa con el Nàstic
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Óscar Sanz, capitán del Nàstic, cuajó su mejor actuación del curso en el debut de Pablo Alfaro
Autores
Juanfran Moreno
Redacción

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Óscar Sanz en el duelo frente al Sabadell en el que acabó vendado.
Óscar Sanz en el duelo frente al Sabadell en el que acabó vendado.
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Óscar Sanz terminó el partido dolorido, con una brecha en la cabeza producto de un choque con Quarri. Jamás se le pasó por la cabeza al capitán grana pedir el cambio ante el Sabadell, porque su equipo le necesita más que nunca. No titubeó y regresó con la cabeza vendada, en lo que parecía un homenaje a su nuevo entrenador. Si algo premia Pablo Alfaro es el sacrificio, porque ahora dirige desde la banda, pero en el pasado él era quien acababa los partidos magullado, porque entendía —y entiende— el fútbol como una guerra en la que nada se negocia y todo se pelea.

Casualidad o no, lo cierto es que Óscar Sanz completó su mejor actuación de la temporada. El capitán recordó a ese jugador que durante las dos últimas temporadas dominó la categoría, porque posee un físico superior al que añade una inteligencia táctica mayúscula que le ha encumbrado a ser considerado uno de los mejores mediocentros de la Primera RFEF.

Este curso apenas se ha disfrutado de esa versión exuberante del futbolista de Sant Sadurní d’Anoia. Sanz lo ha reconocido de forma privada y pública cuando ha tenido el micrófono delante. No ha dudado en entonar el mea culpa, porque sabe que luce un brazalete que le coloca en el foco para lo bueno y para lo malo. “Está claro que el club y la afición esperan un rendimiento de mí que ni yo ni el equipo estamos dando todavía, y hay que dar un paso adelante”, explicó en confianza al Diari hace un par de semanas.

Este año, Sanz ha actuado tanto en el centro del campo como en el centro de la defensa. Ya no le resulta extraño combinar ambos puestos, porque son ya varias temporadas en las que le toca exhibir polivalencia en beneficio del colectivo. En todo caso, Sanz es un mediocentro posicional que marca diferencias cuando saca todo su potencial y el equipo le arropa.

Clave para frenar al líder

Si a alguien se le había olvidado esta versión del capitán, pudo recordarla frente al Sabadell. El Nàstic tuteó y hasta superó al Sabadell durante muchas fases del partido, en una exhibición del equipo al completo, pero en la que hubo individuos que ofrecieron un rendimiento deslumbrante. Entre ellos estuvo un Óscar Sanz que engulló el choque en una medular en la que sobresalió por encima del resto. No era fácil, puesto que a su lado tenía a Montalvo, es cierto, pero enfrente había una de las mejores salas de máquinas de la categoría, como es la que forman Quarri y Urri en el Sabadell. Le dio lo mismo: Sanz estuvo dominante en un partido en el que no paró de ganar disputas, robar balones y marcar autoridad en el terreno físico.

A todo ello le sumó una clarividencia con el balón que ha ganado con el paso de los años. Si Óscar Sanz es mucho más completo que cuando aterrizó en el primer equipo grana procedente de la cantera es porque con el cuero mantiene su simpleza, pero le ha añadido algo que va mucho más allá de su poso habitual. Ahora es capaz de darle ritmo a la circulación, y eso fue precisamente lo que hizo ante el conjunto arlequinado.

Con esta versión de Óscar Sanz todo parece más sencillo. Ahora, al igual que el resto del equipo, el objetivo es mantenerla en el tiempo. El Nàstic de Tarragona tiene diez finales por delante en las que conseguir la permanencia es el objetivo. El capitán ha demostrado estar listo para la recta final en la que todo está en juego. El mejor Sanz está de vuelta. Sanzgre, sudor... y esperanza.

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Está claro que el club y la afición esperan un rendimiento de mí que ni yo ni el equipo estamos dando todavía, y hay que dar un paso adelante