Categoría
Cultura
Antetítulo
Caminatas
Título
De ruta por Tarragona: Prometeo y el fuego
Subtítulo
Esta semana conquistamos algunas de las cumbres más altas de Els Ports, las mismas que han sido testigos del azote del fuego
Autores
Santi García
Comunicador

Imagen Principal
La Bassa de la Refoia.
La Bassa de la Refoia.
Artículo

El fuego es un dios con dos caras: da tanta vida como la arrebata. Su rostro amable nos calienta, alumbra en la oscuridad y cocina nuestros alimentos; su reverso, en cambio, reduce a cenizas cuanto toca, arrasa bosques enteros y devora hogares. ¿Qué habría sido de la humanidad sin él? Se lo debemos a Prometeo, el titán que robó la llama sagrada del Olimpo para entregárnosla a nosotros, sus criaturas, a cambio del castigo eterno impuesto por el dios del rayo. Somos herederos, pues, de esa llama ambigua: la que calienta y construye, pero también hiere y destruye.

En la ruta de esta semana, como hiciera Prometeo en el Olimpo, conquistamos algunas de las cumbres más altas de Els Ports, las mismas que han sido testigos del azote del fuego. Entre los esqueletos desnudos de los árboles y el suelo ennegrecido, donde embarga la desazón, queda la esperanza que trajo Pandora. Como Prometeo, el bosque se sabe herido, pero no se rinde. Tampoco lo hacen quienes habitan estas montañas.

Dificultad de la ruta

Determinar la dificultad de una ruta ya es de por sí una dificultad. Por suerte, existen escalas de graduación que establecen la dureza a partir de factores observables. El Método SENDIF, creado por la Taula de Camins de l’Alt Pirineu i Aran, sostiene que la dificultad de un itinerario de senderismo depende, por una parte, del esfuerzo físico que este supone y, por otra parte, de los obstáculos del camino. Desde el punto de vista de la dificultad física, esta ruta es de dureza muy exigente a juzgar por sus 12,68 kilómetros de distancia y 877 metros de desnivel positivo o subida. En tanto que el perfil de elevación dibuja una pirámide cuya cúspide es el Tossal d’en Grilló (1.072m), el segmento más demandante corresponde al ascenso.

Las pendientes pronunciadas son el principal elemento de complejidad técnica del recorrido, por lo que conviene apoyarse en los bastones de senderismo para repartir el esfuerzo físico, reducir el impacto en las articulaciones y mejorar la estabilidad. Esto resulta especialmente importante en el Coll de la Gilaberta, donde la fuerte inclinación del sendero y el terreno suelto, sumados al cansancio de la ida, aumentan el riesgo de resbalones. Finalmente, completar este itinerario de ida y vuelta nos tomará 6 horas y 49 minutos, que serán 8 horas y 32 minutos si sumamos un 25% adicional correspondiente a las paradas. Esta cifra, de acuerdo con el Método MIDE, se obtiene considerando una velocidad promedio de 4 kilómetros por hora, una velocidad de ascenso de 400 m/h y una de descenso de 600 m/h, unos valores sostenibles y realistas para la mayoría de los senderistas. En cualquier caso, podemos ampliar el itinerario si, además, hoyamos la Punta de l’Aigua (1.091m), un pico opcional que se nos presentará junto al Coll de la Gilaberta.

Instrucciones de la ruta

Estacionamos en el aparcamiento libre contiguo al cementerio municipal. Accedemos a él a través del Carrer de la Creu, con lo que evitamos lidiar con el laberinto urbano de Paüls. Llevaremos a cabo la ida o ascenso por el Gran Recorrido (GR) 171, que da una tregua en la Bassa de la Refoia, uno de los paisajes icónicos de Els Ports. Después de visitar el Teix d’en Grilló y coronar el Tossal del mismo nombre, descendemos por Pla de Ravanals en busca del Coll d’Atans y el de la Gilaberta. De esta manera, accedemos al Barranc de l’Escudelleta, regresando al GR y al punto de inicio de esta ruta.

La ruina del hombre

«¡Hijo de Japeto, que a todos superas en astucias, te alegras de haber robado el fuego, burlando mis designios! ¡Gran azote para ti, y para los hombres venideros! ¡A ellos, yo, en lugar del fuego, les daré un mal, con el que todos se gocen de corazón, abrazando a la vez su propia ruina!». Así dijo Zeus a Prometeo, el padre de los hombres y los dioses, amontonando nubes antes de romper a reír, cuando descubrió que Prometeo había dado el fuego a los hombres. En Los trabajos y los días, Hesíodo desarrolla la historia de Prometeo y señala el castigo que hoy sufrimos. El dios del rayo creó a Pandora, la mujer con todos los dones, y la envío a la Tierra para que se desposara con Epimeteo, el hermano de Prometeo. Consigo llevaba un jarro o pithos –que no una caja– que, cuando lo abrió, salieron de él todos los males que afligen a la humanidad.

Sin embargo, logró cerrarlo a tiempo, conteniendo así la esperanza en su interior. Hoy aguarda paciente bajo las cenizas, como las raíces que aún laten, como el aliento del caminante que no se detiene con la pendiente, como el fuego que nos dio Prometeo y que, bien usado, puede sanar. Mientras haya quien las recorra, quien las cuide y las cuente, las montañas no están solas.

El Tossal d’en Grilló.
El Tossal d’en Grilló.