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Redactor de Tarragona y Esports
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Tarragona podría tener un nuevo aparcamiento disuasorio de zona naranja en el entorno de Icomar. El gobierno municipal plantea activar el solar de lo que fue un antiguo garden y unas pistas deportivas para impulsar el que sería el octavo parking –noveno si se cuenta el Torroja (zona naranja, pero con abonados) de estas características en la ciudad: dispondría de 450 plazas y serían necesarios unos 450.000 euros de inversión para adecuar los terrenos, que se ubican en un espacio al lado de la A-27 y de la Llar Municipal de Gent Gran Riu Clar-Icomar. También está cerca del campo de fútbol del barrio.
El proyecto está ahora mismo en la Oficina Territorial d’Acció i Avaluació Ambiental de Tarragona, a la espera del primer informe positivo. Como se trata de un espacio de 18.000 metros cuadrados –más de 15.000– requiere de permisos medioambientales. Ese paso es previo a que se pueda activar la maquinaria para que el Ajuntament dé el visto bueno a la iniciativa, ya sea por plenario o por Junta de Govern Local, momento en el cual se pondría negro sobre blanco el acuerdo de alquiler con la propiedad del terreno.
Según explica al Diari el concejal de Urbanisme, Llicències, Domini Públic i Patrimoni, Nacho García Latorre, "se realizó el proyecto a nivel interno para posteriormente proceder a la negociación con la propiedad, con la que existe un acuerdo verbal". La idea es que, una vez la iniciativa tenga la aprobación inicial, se formalice el contrato.
El terreno es un solar no urbanizable, hecho que provoca que todo lo que se construya allí debe ser de carácter temporal y reversible. Eso significa, según el concejal, que "lo que no se puede hacer es construir con cimientos, sino que la actuación tendrá que ser suave: un aplanamiento del espacio y colocar las mínimas instalaciones de luz y de arbolado".
"Una vez se valide todo, procederemos al alquiler del solar, donde salen unas 450 plazas", informa García Latorre. "Siempre buscamos espacios conectados con el transporte público, y justo al lado de este terreno tenemos las paradas de autobús de la N-340 en Icomar, lo que permitirá conectar con el centro de la ciudad", añade.
Un paso imprescindible será el de adecuar los terrenos del aparcamiento, que ahora mismo están abandonados. Para ello, el consistorio prevé una inversión cercana a los 450.000 euros, que se utilizarían para retirar los restos de hierro que hay en la zona, asfaltarla y dotarla de iluminación.
Un terreno ya reclamado
No es la primera vez que se habla de este solar con la intención de reactivarlo: en 2023, pocos meses antes de las elecciones, el Diari Més publicaba que el Ajuntament de Tarragona estaba trabajando en la construcción de un nuevo aparcamiento en este mismo terreno y que se estaban negociando las fórmulas con la propiedad.
Cinco años antes, el espacio ya había salido a la palestra cuando Dídac Nadal, por aquel entonces portavoz del grupo municipal del Partit Demòcrata (PDeCAT), solicitó, a través de la Associació de Veïns d’Icomar, que el consistorio interviniera de urgencia en el solar abandonado, donde se produjeron varios incidentes.
Posteriormente, el gobierno municipal del alcalde Rubén Viñuales (PSC) llegó a un acuerdo político con el grupo municipal de En Comú Podem (ECP) para incluir este aparcamiento en los presupuestos: "Es un lugar estratégico por ubicación (al lado de las líneas de autobús de Ponent) y a la vez por el uso del espacio, que hoy es un agujero desaprovechado y que genera mala imagen", afirma el portavoz de ECP en el consistorio, Jordi Collado.
Pone el acento en que "las políticas de movilidad y urbanismo deben pensarse con zoom y viendo cómo interactúan con los usos actuales y potencialidades". "Esperemos que los pequeños comercios, con la ida y vuelta de la gente, también noten el efecto en el día a día", sentencia.
El de Icomar sería el octavo disuasorio de la ciudad, contando los siguientes: Tabacalera, Parc Francolí, Horta Gran, Passeig de la Independència, Sant Pau Apòstol, cementerio (gratis) y Guillem Oliver. Se podría sumar un noveno, el Torroja, que es de un euro al día para residentes –y de uno cada 12 horas para no residentes– aunque cuenta con abonados y con barreras. El de Icomar debe servir para dar un nuevo empujón al dolor de cabeza que supone aparcar en Tarragona.