Categoría
Economía
Antetítulo
Management
Título
¿Qué supone tener mejores amigos en el trabajo? (II)
Autores
Alfred Arias

Artículo

En este segundo y último artículo de la serie se comentan y desarrollan los otros dos aspectos que Gallup indica que caracterizan y describen lo que supone tener un mejor amigo en el trabajo. Igualmente, también se abordan las razones por las que algunas personas no tienen ni desean tener amistades en el trabajo.

-Compartir experiencias: Este aspecto refleja y destaca la importancia de las experiencias compartidas y el apoyo emocional recíproco que sólo alguien que conoce nuestro día a día en el trabajo puede brindarnos. Las personas encuestadas describen a un mejor amigo en el trabajo como alguien que «entiende» nuestros desafíos y retos, los factores generadores de estrés y el contexto de nuestro entorno profesional, porque ellos también lo viven y experimentan. Esta comprensión compartida y bidireccional permite fundamentar un apoyo y una validación que son difíciles de encontrar fuera del entorno laboral.

-Apoyo a través de la comprensión: Estamos hablando de un colega que nos ofrece un apoyo que sólo alguien que entiende perfectamente nuestras vivencias diarias en el trabajo puede proporcionarnos. Alguien que nos ayuda a navegar a través del estrés y gestionarlo, a encarar los contratiempos y las decisiones difíciles. No solo nos ofrece una escucha activa y empática, sino también consuelo y orientación, interviniendo en momentos de crisis o cuando nos sentimos abrumados y desbordados.

-Mejorando el bienestar en el trabajo: Un amigo que aporta equilibrio y alivio al interesarse por cómo estamos, que nos ofrece consuelo y muestra un interés genuino por mejorar nuestro bienestar. Una persona que nos ayuda a capear la presión, a sentirnos apoyados y que se vuelca en proporcionarnos un apoyo sincero.

-Mutua colaboración e inversión en el desarrollo: Este aspecto destaca el papel que desempeña la colaboración en el trabajo y la inversión en el desarrollo y crecimiento mutuos. Estas amistades se enmarcan en la ayuda práctica y tangible, en la motivación mutua y en aprovechar sinergias profesionales. Las personas encuestadas describen a sus mejores amigos en el trabajo como personas en las que se puede confiar ciegamente y que colaboran y contribuyen activamente tanto al mutuo éxito diario, como al crecimiento conjunto a largo plazo.

-Apoyo tangible: Un colega que se involucra y compromete en compartir la carga de trabajo, cumplir con los plazos establecidos o resolver problemas conjuntamente, haciendo que las responsabilidades diarias sean más manejables. Estas amistades se definen por la fiabilidad y por un sentido de la responsabilidad compartida para hacer el trabajo.

Las personas encuestadas describen estas relaciones como espacios seguros, ecosistemas en los que florecen la creatividad y la innovación, dando como fruto la generación de nuevas ideas que permiten abordar los desafíos de manera colaborativa.

-Crecimiento y desarrollo profesional: Un compañero que nos anima a conseguir la excelencia, que nos ayuda a identificar ‘blind spots’ (puntos ciegos) y que nos empuja y exige realizar un trabajo de alta calidad. Estas relaciones son intelectualmente estimulantes, ya que ofrecen un impulso mutuo para desarrollarse, crecer y prosperar conjuntamente.

Mientras que las respuestas abiertas del estudio de Gallup permitieron determinar cómo las personas describen la idea de tener un mejor amigo en el trabajo, una pregunta específica de la encuesta proporcionó información relevante sobre aquellas personas que no tienen uno. A los encuestados que indicaron que no tienen un mejor amigo en el trabajo se les preguntó si desearían tener uno, revelando importantes distinciones en preferencia y aspiraciones. De este modo, entre aquellos que no tienen un mejor amigo en el trabajo, poco menos de la mitad (45%) afirmaron que sí, que les gustaría tener uno.

Sin embargo, y como era de esperar, no todo el mundo quiere o tiene un mejor amigo en el trabajo. De hecho, el estudio de Gallup revela que aproximadamente uno de cada diez participantes en el estudio optó por afirmar que prefieren mantener las relaciones personales y profesionales completamente independientes y separadas, o incluso por asegurar tajantemente que no quieren ni desean en absoluto estar personalmente vinculados con sus compañeros de trabajo.

Para estos encuestados, la idea de tener un «mejor amigo» en el trabajo la interpretan como inapropiada, demasiado íntima e invasiva o incluso arriesgada, particularmente en entornos laborales donde las jerarquías, la competencia o la confidencialidad son factores predominantes.

Algunas de las personas encuestadas comentan haber experimentado secuelas emocionales negativas debido a amistades laborales anteriores que catalogaban como tóxicas y contaminantes, que les ha llevado a adoptar un enfoque y talante cauteloso y pragmático.

Si bien son capaces de valorar la confianza, el compañerismo y el apoyo y colaboración mutuas, intencionalmente trazan una línea roja, claramente establecida, entre el profesionalismo amistoso y la conexión personal sólida y profunda.

La interacción emocional en el entorno laboral conlleva responsabilidad. No siempre el compartir es beneficioso. Cuando desahogarse genera la aparición de rumores o cotilleos por haberse truncado la confidencialidad, los teóricos beneficios de la conexión emocional se erosionan muy rápidamente y muy difícilmente se recuperarán.

Algunas personas están naturalmente predispuestas a apoyarse en otros en momentos de desafío personal o profesional, pero incluso entonces, la memoria emocional decide y discrimina cuándo compartir y cuándo crear espacio.

En definitiva, los hallazgos cualitativos del estudio de Gallup dejan claro que un «mejor amigo en el trabajo» no es una experiencia única para todos. La forma en que la confianza, la conexión y el apoyo toman forma depende de las preferencias individuales, los límites y el contexto en el que se construyen las relaciones.

Cita

En la encuesta de Gallup, entre aquellos que no tienen un mejor amigo en el trabajo, poco menos de la mitad (45%) afirmaron que sí,
que les gustaría tener uno