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Si el melocotón tiene por naturaleza la piel tan suave es esencialmente por una razón: la tiene habitualmente hidratada. La mayoría de las mujeres sufrimos de una piel grasienta o deshidratada, enrojecida, con impurezas, arrugas o con picores. Esencialmente es porque no la tratamos ni hidratamos de forma adecuada. Existen soluciones para cada uno de los problemas de la piel y se aplican con la insistencia de unos cuidados diarios.
Luchar contra la sequedad
Una de cada dos mujeres de más de 30 años y el 80 por ciento de las de más de 40 años tienen la piel seca. El cutis de la mayoría de ellas envejece antes debido a una disminución de la producción natural de glándulas sebáceas. La débil proporción de grasa en la piel ofrece resistencia y tirantez ante cualquier mueca, en consecuencia el desgaste es mayor y el envejecimiento se anticipa. La dulce piel de los bebés también tiene tendencia a la sequedad, puesto que las glándulas sebáceas sólo empiezan a funcionar a pleno rendimiento durante la etapa de la pubertad.
El medioambiente
El medioambiente y la psique también influyen sobre la piel: si la temperatura epidérmica aumenta un grado, la actividad sebácea aumenta en un 10 por ciento. En los climas húmedos y calientes del trópico, la piel se ve más protegida que en Groenlandia. Pero hay que tener en cuenta al sol, el peor enemigo cutáneo, capaz de frenar completamente la actividad de las glándulas sebáceas.
También el aire acondicionado, el viento, el frío, el ambiente reseco por la calefacción y el estrés absorbe cantidades importantes de humedad. Lo mismo que ocurre con una limpieza de cutis exagerada o demasiado abrasiva. Hay personas que sufren de piel seca con eczema, a causa de un exceso de limpieza, pues el agua caliente, el jabón o las lociones limpiadoras hacen desaparecer considerablemente la capa grasa de la piel, desprotegiendo el cutis frente al ataque de los agentes externos. La mayor ventaja de una piel seca es un arma de doble filo: su delicadeza extrema unida a sus finísimos poros que pueden contraerse y cerrarse en banda, no suelen admitir la cosmética del tratamiento.
Aconsejo: Gel de Ducha Higo, de Beau Terra: Limpia suavemente sin resecar proporcionando una limpieza efectiva mientras nutre y protege la piel. Gracias a sus propiedades antioxidantes, ayuda a combatir los signos del envejecimiento, mejorando la elasticidad y firmeza de la piel. Ideal para las pieles más sensibles y delicadas.
Un trato suave
Es aconsejable lavar la piel sin brusquedad, siempre con agua templada, leches limpiadoras ligeras y lociones suaves y sin alcohol. Mejor la ducha antes que el maravilloso baño, que reseca y violenta en exceso este tipo de pieles carentes de los límites mínimos de humedad y grasa. Si se añade un chorro de aceite esencial en el agua del baño, se evitará que la piel se reseque en exceso. Las montañas de espuma son muy divertidas, pero eliminan excesivamente la grasa. Si te concedes este capricho, después aplícate una leche hidratante corporal o un aceite suavizante para después del baño, masajeándolo por toda la piel del cuerpo. Son aconsejables las emulsiones que contienen agua y aceite, pues no se absorben tan rápidamente, incluso dejan una película grasa en la superficie, pero protegen bastante mejor la piel.
Aconsejo: Loción Corporal, de Bio-Oil: Se trata de un aceite no graso que ayuda a reconstruir la piel hidratándola y nutriéndola. Su exclusiva fórmula rica en aceites naturales (60 por ciento) frente a solo un 40 por ciento de agua. Es de rápida absorción y otorga nutrientes dejando la piel sedosa y fresca. Es ideal para las pieles más sensibles y delicadas.
Si tienes cuperosis
Si se sufre de cuperosis, un problema frecuente en los cutis muy secos y finos, hay que evitar todo lo que estimule la circulación de la sangre, o sea los masajes, la sauna, algunos tipos de mascarillas, los grandes cambios de temperatura, y las comidas fuertemente adobadas o picantes. Por ejemplo; tomar el sol con cremas apropiadas bloqueadoras de los rayos de sol, y si es necesario, darse una base protectora el resto del año.
Existe una emulsión de sebo y sudor (cuya denominación científica es película hidrolípida) que es una película de grasa y agua que envuelve la piel. Por su parte, la capa de protección ácida se encarga de frenar la proliferación de las bacterias. La humedad natural de la piel se ocupa de equilibrar el balance hídrico.
Si ocurre algún desequilibrio entre los tres mecanismos, la piel no queda suficientemente protegida y puede reaccionar de forma sensible. Los motivos desencadenantes son muy diferentes. Puede existir una sensibilidad heredada o congénita, o como consecuencia de un tratamiento con cosméticos equivocados que irriten la epidermis.
Aconsejo: Cica+Crema Calmante, de Topicrem: Especialmente desarrollada para tratar las irritaciones cutáneas como descamación, grietas, eritemas y las irritaciones tras las sesiones de láser. Esta crema ofrece eficacia reparadora y calmante inmediato.
La piel no olvida
Las molestias cutáneas pueden aparecer de pronto porque la piel no olvida. Es como una vasija donde se van acumulando los errores cometidos hasta que la última gota colma el vaso. Al cepillarse la piel por la mañana ésta se pone roja de repente, pica, se agrieta o incluso se hincha.
Si la capa protectora natural ha sufrido un desequilibrio, pueden proliferar bacterias que normalmente no son dañinas, y convertirse en agresivas. En ese caso lo mejor es ducharse con agua templada para eliminar las bacterias y es fundamental aplicarse crema después.
También el estrés o los problemas psíquicos pueden sensibilizar nuestra piel. Los excesos climáticos (el solo el viento frío, incluso las emociones fuertes, pueden irritar un cutis sensible. La fotosensibilidad es una derivación ocasional de este tipo de pieles, que reaccionan a la luz o el sol con pústulas y picor. No tienen nada que ver con los problemas alérgicos. Las irritaciones en la piel aparecen de inmediato, las alergias lo hacen más despacio, a veces a las 24 o las 48 horas. El dermatólogo es la única persona que puede dar un diagnóstico.
Se parte de la base de que un 12 por ciento de las personas tienen una tendencia a padecer alguna alergia natural.
Aconsejo: Caléndula Biopomada, de Aboca: Se caracteriza por la presencia del extracto liofilizado de flores de caléndula junto con el aceite de hipérico que garantiza una elevada concentración de principios. Es particularmente útil para pieles sensibles y delicadas y en todos los casos de enrojecimientos e irritaciones.
Aprender a mimarla
Las zonas propensas a la deshidratación o aquellas donde la piel es más fina, alrededor de los ojos, en los pliegues del codo, etcétera necesitan cremas equilibradas en agua y grasa. Porque si una crema es demasiado grasa facilita la proliferación de bacterias.
Por este motivo, los aceites no son recomendables para el cuidado de las pieles sensibles. Si el producto contiene poca grasa no protegerá bien, resecará demasiado y agrietará la piel. Evita el jabón, el gel de baño y los baños de aceite.
Por el contrario, los productos que puedes utilizar durante la ducha son las lociones que devuelven la grasa necesaria a tu piel. Y después de la higiene corporal no hay que olvidar nunca el volver a aplicar crema de nuevo.
Los drenajes linfáticos manuales (masajes muy suaves que se aplican mediante pequeñas rotaciones con las yemas de los dedos) son excelentes para la piel delicada. También están recomendadas las mascarillas húmedas, de crema o arcilla medicinal. Estas tierras medicinales se venden en herbolarios y se preparan mezclándolas con agua.
Tienen un efecto descongestivo, calmante y refrescante y eliminan los picores. Sin embargo, las mascarillas que se secan, aumentan la sensación de tirantez y no son recomendables. Los peelings o los masajes con cepillo irritan la piel innecesariamente con filtro UVA, sin grasa ni emulgentes. Además no hay que prolongar demasiado las sesiones de exposición al sol.
Los productos más adecuados para tu problema son las cremas sencillas con pocos ingredientes, libres de aditivos y colorantes, sin perfume y con pocas sustancias conservantes artificiales. La urea y el aceite de yoyoba son dos sustancias hidratantes muy bien toleradas por las pieles especialmente sensibles o irritadas.
Aconsejo: Leche Corporal Mandarina & Hojas de Pino, de Yves Rocher: Es una loción perfumada con un aroma vibrante y afrutado a mandarina, con notas amaderadas de pino. Su textura cremosa, compuesta en un 96 por ciento por ingredientes de origen natural hidrata, calma, suaviza y deja un delicado velo perfumado sobre la piel.
Renovación celular
Cuando la piel pierde su capa córnea superior en forma de escamas es que existe algún tipo de desarreglo dentro del proceso de renovación.
Normalmente, las escamas son tan pequeñas que no se aprecian a simple vista, a pesar de que diariamente la piel expulsa unos dos millares de células, es decir, unos 10 gramos de capa córnea. Las células muertas se libran de una forma continuada tanto en pieles secas como en pieles grasas. En el caso de estas últimas, pueden estar unidas a la liberación de hongos especialmente en las zonas con exceso de glándulas sebáceas como las aletas de la nariz y la barbilla. Sobre estas zonas con escamas no debes aplicar crema con grasa.
Un baño en el que se haya añadido sal gorda hasta 3 por ciento o sea, unos tres kilos vertidos por cada bañera completa. Es de gran eficacia para quitar las escamas de todo el cuerpo. También por ello resulta muy beneficioso en verano bañarse en el mar.
