Categoría
Prismàtics
Título
Zapatos: la nueva obsesión de Trump
Autores
P.J. Armengou
Redactor Jefe

Artículo

El Wall Street Journal revelaba hace unos días que el presidente de Estados Unidos tiene una nueva obsesión: regalar zapatos a los hombres de su círculo más cercano. Son siempre los mismos: unos Oxford de cuero negro de la marca Florsheim. El gesto podría parecer una excentricidad más del magnate, pero la verdad es todavía más surrealista. Desde que Trump descubrió este calzado, hará un año, ha empezado a jugar a adivinar el número de pie de sus colaboradores masculinos para luego enviarles un par a casa. Y muchas veces no acierta. Así que, en estos mismos momentos, transitan por la Casa Blanca diversos asesores y miembros del Gobierno americano con zapatos más pequeños o más grandes de lo que necesitarían, pero que se niegan a dejar de llevar por miedo a represalias, tal como explica el WSJ. Por si fuera poco, la empresa de los zapatos preferidos de Trump, Florsheim, le ha denunciado. Al parecer, fabrica su calzado en el extranjero, y los aranceles del presidente les han damnificado. Lo dicho, surrealista.

Lo peor de la anécdota es que el destino del mundo entero está en manos de su protagonista. Y que la actitud caprichosa, volátil, impulsiva e irracional que muestra con unos simples zapatos, la manifiesta también en su política nacional e internacional. Sirva de ejemplo su candidato a gobernar Irán, si el régimen de los ayatolás cae. Preguntado por el tema en el despacho oval, Trump dijo: «La mayoría de las personas que teníamos en mente están muertas. Tenemos otro grupo [en mente]; pero según informes, también podrían estar muertos... Muy pronto no conoceremos a nadie».

No hay nadie al volante. No hay un proyecto realista ni concreto. No hay un plan de contingencia económico para las consecuencias de la guerra. Lo que hay es un «líder del mundo libre» jugando a adivinar números de pie por la mañana, y lanzando bombas por la noche.