Categoría
España
Antetítulo
Guerra en Oriente Próximo 
Título
Estas son las medidas que podría tomar el Gobierno para combatir los efectos de la guerra en Oriente
Subtítulo
El ministro de Economía avisa que no está prevista una bonificación general en los carburantes ni una rebaja del IVA en los alimentos
Autores
ACN

Bàrbara Batalla

Imagen Principal
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo
Artículo

El Gobierno español convocará un Consejo de Ministros extraordinario este viernes para aprobar un plan de medidas para compensar los efectos económicos de la guerra en Oriente Próximo. Según han indicado a la ACN fuentes del Ejecutivo, se prevén acciones “estructurales y coyunturales” para proteger tanto a los ciudadanos vulnerables como a los sectores más afectados por la subida de los precios derivada del choque entre Estados Unidos, Israel e Irán. “El gobierno mantiene contacto continuo con los grupos parlamentarios, los agentes sociales y los sectores especialmente expuestos”, remarcan desde el Ejecutivo. 

¿Cuáles son estas medidas?

El pasado viernes 12 de marzo, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo adelantó que el paquete incluirá medidas fiscales para contener el precio de la energía y ayudas específicas para el campo y el transporte por carretera.

Aunque aún faltaba cerrar el texto definitivo, el ministro no dio detalles sobre medidas específicas, pero adelantó qué opciones quedarían fuera del plan. El Ejecutivo descartó de entrada la reactivación de la bonificación general de 20 céntimos por litro de combustible, que se aplicó tras la invasión rusa de Ucrania, así como una reducción del IVA de los alimentos.

Según Cuerpo, los sectores consultados pusieron en duda la efectividad de la ayuda directa al combustible. "Es una de las medidas que menos nos aconsejan", afirmó. En su lugar, aseguró que las propuestas se centrarían en actuaciones "en el ámbito fiscal".

Cuerpo detalló el esquema del plan que estaba preparando el Gobierno, el cual se apoyaría en cuatro grandes ejes, y que se adaptaría con "rigor", "responsabilidad" y "flexibilidad" según evolucionara la situación geopolítica y económica.

El primer pilar se basaba en medidas estructurales que reforzarían la apuesta por las energías renovables, la transición ecológica y la electrificación, un área que el Ejecutivo consideraba un "seguro de vida" frente a futuras crisis energéticas.

El segundo eje se centraría en reducir el impacto del encarecimiento energético, principalmente a través de medidas fiscales destinadas a contener el coste de la electricidad y otras fuentes de energía.

El tercer bloque se orientaría a mitigar el impacto del aumento de los combustibles sobre sectores específicos, con ayudas directas para el campo y el transporte, además de un seguimiento más estricto de la evolución de precios por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El cuarto pilar sería el escudo social. El Gobierno recordaba que ya existían mecanismos como los ERTE para proteger la actividad laboral en caso de deterioro económico y no descartaba reforzar la protección a colectivos vulnerables, por ejemplo, con medidas similares a la prohibición de cortes de suministro durante la guerra de Ucrania.