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Ursula von der Leyen ha hecho un llamamiento a los países miembros de la Unión Europea (UE) para que pospongan el cierre de centrales nucleares con el objetivo de hacer frente a la crisis en Oriente Medio. En una carta dirigida a los socios comunitarios cuatro días antes de la cumbre del Consejo Europeo del viernes, la presidenta de la Comisión Europea (CE) ha pedido “evitar” el desmantelamiento “prematuro” de plantas energéticas que “pueden seguir suministrando electricidad fiable, a bajo coste y con bajas emisiones”. Del mismo modo, Von der Leyen ha instado a “aprender del pasado” y a establecer medidas “efectivas” para ayudar a familias y empresas, teniendo en cuenta experiencias recientes como la guerra de Ucrania o la pandemia de la covid.
En el ámbito energético, la presidenta de la CE subraya el progreso “significativo” de la Unión Europea en la diversificación del suministro y en el aumento de las energías renovables, que han pasado del 36% del mix energético en 2021 al 48% en 2025. En este sentido, destaca que, junto con la energía nuclear, más del 70% de la generación eléctrica se produce actualmente con fuentes de bajas emisiones de carbono.
Por ahora, la “seguridad física” del suministro en la UE está “garantizada”, pero el aumento del precio de los combustibles fósiles lastra la economía del bloque, que “desde el inicio de la crisis ha gastado 6.000 millones de euros adicionales en petróleo y gas”. Según Von der Leyen, esto es un “recordatorio directo” del precio que la UE paga por su dependencia energética.
Ante el impacto “significativo” que podría tener un conflicto prolongado en Oriente Medio, la presidenta de la Comisión recuerda algunas de las medidas ya adoptadas, como la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo realizada hasta ahora o la coordinación multinacional para prepararse ante la necesidad de restablecer la libertad de navegación.
Más allá de los combustibles fósiles, Von der Leyen considera que los contratos a largo plazo de energía, conocidos como Acuerdos de Compra de Energía (PPA), pueden desempeñar un papel “importante” para equilibrar los precios del mercado mayorista de la energía industrial, que es “más volátil”. Hasta ahora, señala, su adopción ha sido limitada, por lo que la Comisión Europea anuncia que eliminará las barreras existentes y fomentará su uso para todas las capacidades de generación con bajas emisiones de carbono.
En este contexto, insiste en que “evitar la retirada prematura de activos, como las instalaciones nucleares existentes, que pueden seguir suministrando electricidad fiable, de bajo coste y con bajas emisiones, también puede desempeñar un papel importante”.
Medidas más dirigidas
“Al valorar posibles medidas para aliviar el impacto inmediato de la crisis en consumidores y empresas, debemos prestar atención a las lecciones del pasado”, señala Von der Leyen en la carta. “Una lección clave de la crisis de 2022-2023 fue que muchas de esas medidas fueron generales y no dirigidas, lo que provocó ineficiencias y costes fiscales muy elevados”, añade.
Por ello, considera que, teniendo en cuenta estos precedentes, cualquier medida a corto plazo debe evitar retrasar la descarbonización del sistema energético, no incrementar la demanda de gas y petróleo, ser temporal y estar dirigida a los sectores afectados, además de minimizar los costes fiscales.