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José Manuel Díaz fue el más rápido en completar el recorrido entre Alcanar y Paüls y se llevó la victoria en la III Clàssica Terres de l’Ebre. El escalador jienense culminó el excelente trabajo del Burgos Burpellet BH para anotarse su primera victoria de 2026.
El equipo burgalés acudió con un bloque de gala, casi idéntico al que tomará la salida este lunes en la Volta a Catalunya. Hasta siete ciclistas morados comandaron el pelotón en la aproximación a la meta, en la subida al Castillo de Paüls, controlando todos los ataques rivales. En las últimas rampas, José Manuel Díaz aceleró con fuerza para lograr su segunda victoria con el maillot morado, deteniendo el cronómetro en 4:00:17. A continuación, y para completar el podio, entraron Jon Agirre (Euskaltel-Euskadi) y Urko Berrade (Kern Pharma), ambos a dos segundos.
Ciclistas importantes
Uno de los alicientes de la prueba fue la presencia de los hermanos de Alcanar, Eduard y Benjamin Prades, con el Caja Rural-Seguros RGA y el VC Fukuoka, que terminaron en vigesimoquinta posición, a 34 segundos, y vigesimoséptima, a 38, respectivamente.
La tercera edición de la Clàssica Terres de l’Ebre ofreció un magnífico espectáculo a lo largo de sus 175 kilómetros de recorrido.
Las primeras rampas del Port de las Bruixes propiciaron los primeros intentos de escapada, que cristalizaron en un corte inicial de diez unidades. Este fue neutralizado por el gran pelotón, aunque dio paso a una nueva fuga protagonizada por Xavier Cañellas (Selección Española), Patrick Welch (APS), Jarri Stravers (Universe) y Kade Kreikmeier (Meridian). El cuarteto logró coronar en cabeza el Coll de Som con una renta cercana a los tres minutos, pero el control y el trabajo de los equipos TotalEnergies y Movistar abortaron la aventura a falta de 39 kilómetros para la meta.
Con la carrera reagrupada, la escuadra telefónica decidió tomar el mando absoluto de las operaciones. Tras un breve e inofensivo intento de Pavel Novak, fue Juanpe López quien dinamitó la prueba con un contundente ataque a 22 kilómetros de la meta. El escalador rodó con gran determinación, alcanzando una ventaja máxima cercana al medio minuto. La fatiga acumulada y el trabajo de sus perseguidores acabaron con el sueño de López, cuyo encomiable esfuerzo concluyó a escasos cuatro kilómetros del final.
El tramo decisivo, con una dura y exigente ascensión hasta la meta, se convirtió en un pulso entre los supervivientes del grupo de favoritos, entre los que también se encontraba Enric Mas. Sin embargo, el equipo burgalés supo preparar el terreno para su líder, que en los últimos metros remató el excelente trabajo colectivo.