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Redactor de Costa
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El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo ya se deja sentir en la economía de todo el mundo. Uno de los sectores más sensibles a los cambios geopolíticos es el turismo, que tradicionalmente paga la inestabilidad con una menor demanda. Aun así, zonas turísticas seguras, como la Costa Daurada, se pueden ver beneficiadas por el desvío del flujo de turistas internacionales. Aunque todavía es pronto para saber cómo repercutirá la guerra en Irán, desde el sector turístico de Tarragona creen que están en una buena posición, pero se muestran cautos ante la posibilidad de que los aumentos de precios afecten al bolsillo de los potenciales turistas.
«En situaciones como esta emergen destinos consolidados como el nuestro. Destinos maduros, muy conocidos, con mucho alojamiento y buen nivel de seguridad y de atención sanitaria», sostiene Xavier Guardià, portavoz de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de Tarragona (FEHT). El sector ya se ha visto afectado recientemente por conflictos lejos de nuestras fronteras. La guerra de Ucrania, en 2022, supuso perder por completo el turismo ruso, que representaba buena parte del mercado internacional y consumía más de 1,2 millones de pernoctaciones en la provincia cada año. Por el contrario, cuando estalló la Primavera Árabe, en 2010, nuestro litoral se vio beneficiado por el temor a viajar a zonas de la cuenca sur del Mediterráneo que son competidores directos.
«Un destino que ya está bajando y sufriendo cancelaciones es Turquía, que es competencia directa sobre todo para el mercado británico», apunta el portavoz de los hosteleros. Asimismo, señala que un turismo familiar como el que predomina en la Costa Daurada evita viajar lejos de casa en situaciones de inestabilidad: «La gente quiere unas vacaciones seguras y tranquilas, no tener problemas con transfers o escalas». En este sentido, lo que también beneficia al turismo del territorio es que las llegadas internacionales proceden básicamente de Europa, lo que hace que las restricciones aéreas en Oriente Próximo no sean un problema para llegar a nuestro destino. «El turista europeo puede decidir hacer viajes más cortos y quedarse en un territorio conocido como el nuestro», manifiesta Guardià.
Aun así, los alojamientos todavía no han apreciado un repunte en la demanda y creen que lo que sí que provocará el contexto actual es reservas todavía más tardías. «Desde la pandemia, se ha implantado una forma de reserva de muy última hora y se producen muchas más cancelaciones. Ha habido un cambio de hábitos entre los viajeros que se puede acentuar ante la situación de incertidumbre», señala el representante de la FEHT. También apunta otros factores más subjetivos que pueden influir en el nivel de actividad: «Estos conflictos pueden afectar al estado de ánimo de la gente y que opten por quedarse en casa en los periodos de vacaciones», apunta, al tiempo que recuerda que «después de la pandemia, costó un poco que la gente volviera a salir de casa y se quitara la sensación de inseguridad».
Respecto al incremento de precios a raíz de la guerra, por el momento los alojamientos de nuestro litoral han mantenido el importe de las habitaciones, aunque no descartan que la subida generalizada de suministros acabe encareciendo las vacaciones. Algo que ya se aprecia en el transporte, con un aumento en los combustibles que ya repercute en el coste de los billetes de avión. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (Iata) estima subidas de entre el 8 y el 9% a causa directa de la guerra en Irán. Por otro lado, el sector del alojamiento alerta de que el incremento del coste de la vida puede llevar a reducir el consumo de viajes entre las familias.
Una Semana Santa positiva
Por el momento, la Costa Daurada descarta que el conflicto vaya a influir a corto plazo en la actividad turística y prevé una Semana Santa positiva, liderada por el visitante de proximidad, básicamente español y francés, las segundas residencias y el turismo deportivo. Un año más, la provincia acogerá más de 20 torneos deportivos de diferentes disciplinas que atraerán decenas de miles de visitantes durante el primer periodo vacacional del año.
A ese flujo de turistas que es fiel año tras año se une el avance de la turoperación y de la actividad aérea en el Aeropuerto de Reus, que este año arrancó a inicios de marzo. De esta manera, durante la Semana Santa se espera también afluencia de clientes británicos e irlandeses, lo que permitirá reabrir buena parte de la planta hotelera de la Costa Daurada a finales de marzo.