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Bienvenidos a un nuevo año. Bienvenido 2026. Y bienvenidos los nuevos propósitos que nos ‘obligamos’ a cumplir a lo largo de los próximos 365 días. ‘Nuevos’ por decir algo porque, sean sinceros:¿Cuántos de ustedes cerraron el 2025 habiendo cumplido los propósitos que se marcaron en enero? Hoy proponemos cinco objetivos saludables y al alcance de todos para empezar el año con metas claras y, sobretodo, sostenibles durante 12 meses enteros.
1. Hacer ejercicio
Moverse es clave para mantener un cuerpo y mente saludables –mejora la energía, el ánimo y la calidad del sueño, y fortalece los músculos y corazón–. Con el simple hecho de integrar una actividad física que resulte agradable –caminar, bailar, correr o hacer yoga–, basta, aunque lo ideal sería combinar los ejercicios de fuerza con los aeróbicos. Pequeños pasos constantes generan grandes cambios: 30 minutos al día pueden marcar la diferencia.
2. Comer mejor
Adoptar hábitos alimenticios equilibrados protege la salud y aporta energía. Comer mejor no significa tener que seguir dietas estrictas, sino elegir productos frescos, variados y nutritivos, reduciendo los ultraprocesados y azúcares añadidos y aportando a diario frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas de calidad. Preparar más comidas en casa, sustituir snacks poco saludables y leer etiquetas ayudan a tomar decisiones conscientes. Este año márquese como objetivo empezar con pequeños cambios sostenibles que se mantengan a largo plazo, sin perseguir la perfección.
3. Dormir un mínimo de 7 horas
La falta de sueño afecta a la concentración y a la memoria y aumenta el riesgo de sufrir determinadas enfermedades. Establecer horarios regulares, crear un ambiente propicio y limitar pantallas antes de dormir favorece un descanso reparador. Dormir al menos siete horas permite que cuerpo y mente se regeneren, fortalece el sistema inmunológico y mejora la estabilidad emocional. Adopte pequeños hábitos, como leer o meditar antes de acostarse, para así preparse para un sueño profundo.
4. Reducir el estrés
El estrés prolongado perjudica cuerpo y mente, afectando a presión arterial, sistema inmunológico y ánimo. Meditación, respiración profunda, yoga, hobbies o tiempo en la naturaleza ayudan a reducir tensión. Establecer límites, decir ‘no’ y priorizar el bienestar personal son estrategias clave para reducirlo y mejorar la claridad mental, la creatividad y el disfrute de la vida cotidiana. Este 2026 aprenda a ver los desencadenantes y a actuar conscientemente para mitigarlos.
5. Desconectar de la tecnología
El exceso de tecnología provoca fatiga mental, insomnio y estrés. Desconectar del mundo digital permite reconectar con uno mismo y con los demás. Establecer momentos sin pantallas, sobre todo antes de dormir o durante comidas, mejora sueño, la atención plena y las relaciones personales. Márquese como propósito limitar redes sociales y crear ‘zonas libres de dispositivos’, esto ayuda a reducir la sobrecarga y la dependencia a la tecnología. Actividades como leer, pasear, practicar deporte o compartir tiempo cara a cara nutren el bienestar emocional. En 2026, use la tecnología con equilibrio y conciencia, recuperando control del tiempo y fomentando el descanso mental, la creatividad y la conexión real con el entorno.