Categoría
Ítaca
Título
Emily Dickinson
Autores
Natàlia Rodríguez
Directora

Artículo

Emily Dickinson es una de las poetisas más prolíficas del siglo XIX. Solitaria y rebelde, vivía en la posibilidad. Detestaba la puntuación, la hipocresía, los clichés y las convenciones, la etiqueta social y las imposiciones religiosas. Toda su vida siguió su propio camino, y como muchas personas que continúan su propio camino, en su interior luchaba contra una profunda ansiedad. También era una gran jardinera. Cuidaba plantas, flores y, sobre todo, árboles frutales: manzanos, perales y cerezos. Sueño con viajar algún día a su finca y robar una semilla de manzana o pera, o un hueso de cereza, guardarlo en una bonita bolsita de lino antiguo y rugoso y llevarlo a Francia para plantarlo en el vergel que hay allí y en el que suelo pasar atardeceres de terciopelo. Creo que todos deberíamos tener un árbol de Emily Dickinson en nuestros jardines; es la forma más hermosa de recordar sus versos, sus metáforas, sus rimas. Esta mañana leía uno de mis poemas favoritos de ella: «Si puedo evitar que un corazón se rompa, no habré vivido en vano; si puedo aliviar el dolor de una vida, o calmar una pena, o ayudar a un petirrojo desfallecido a regresar a su nido, no habré vivido en vano». Reflexionaba sobre estas palabras y me quedó claro que Emily Dickinson no habría sobrevivido a la era de las redes sociales.